Querido diario
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・⚘๑│Lunes 24 ✿ 20:40 horas │๑⚘・
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Creí que no utilizaría esto más que para algunos bocetos que se me ocurriesen en mis momentos de aburrimiento, pero al final parece que sí le daré el uso correspondiente a este cuaderno que me han regalado en navidad. Supongo que debo empezar con el típico “querido diario”, no lo sé, soy nueva en esto, pero la persona que me dio este obsequio me dijo que no hay ninguna formalidad o regla a seguir más que escribir lo que uno siente y ha hecho durante el día; se escucha como una tarea simple, espero que al final así sea.
Durante las fiestas decembrinas pesqué una tos que se volvió irritante al grado que ningún medicamento me la pudo controlar. El doctor me dijo que era una enfermedad de temporada, el cambio abrupto de clima en la ciudad afectó mi sistema inmunológico y el estrés constante que tuve al estudiar para los exámenes que presentaría después de noche vieja tampoco ayudó en mi recuperación. Creí que con algunos días de descanso y tomando el medicamento que me indicaron estaría bien, pero no fue así, la tos sigue aquí y siento que cada vez voy empeorando; los pulmones y la garganta me duelen con cada espasmo, incluso ya me cuesta un poco respirar por el dolor, aunque en mi mente esto era un indicador de que posiblemente estaba cogiendo otra enfermedad.
Mis padres se preocuparon mucho al ver el estado en el que me encontraba, les dije que en unos días estaría bien, pero no los pude convencer de que así sería, al final me llevaron a otro hospital porque “es mejor tener una segunda opinión”; no es que no haya pensando en ello antes, realmente me preocupaba el tiempo que tenía esa tos viviendo conmigo, es solo que algo dentro de mí me decía que no me iba a gustar ir con otro médico y creo que ahora entiendo el motivo de ese estado de defensa o negación hacia una nueva revisión.
Supongo que debo remontarme a varios meses atrás, para ser específica a mediados de año, cuando empecé a enfermarme más de lo normal, sobre todo de las vías respiratorias. Cada que iba a consulta me decían que se trataba de alguna enfermedad habitual para después darme una receta médica con todas las medicinas que debía ingerir para curarme, incluyendo a la tos castrante de la que no pude liberarme. Este nuevo médico que tengo, además de preguntar sobre mi historial de enfermedades de los últimos seis meses, quiso saber si estaba llevando alguna dieta que me hiciera perder peso porque aparentemente estoy por debajo de lo que debería pesar; mentiría si digo que no me sorprendió saberlo porque realmente era todo lo contrario: la dieta que seguía era para aumentar mi masa muscular ya que desde marzo del año pasado me di cuenta de que había perdido algunos kilos y según yo había conseguido volver a mi peso normal, pero mis brazos delgados indican otra cosa.
Mi nuevo doctor, que por cierto se llama Aaron, me programó unos estudios de emergencia para conocer el estado de mis pulmones después de todo este tiempo enfermándome, incluso mañana iré a que me saquen sangre porque necesita saber cuál es el conteo de mis glóbulos y descartar o confirmar la posibilidad de tener anemia. No quise preguntar, pero algo me dice que Aaron ya tiene un diagnóstico y solo está en espera de algún detalle que le asegure que está en lo cierto.
Si tan solo me hubiesen atendido bien en aquel hospital, no hubiera tenido la necesidad de conocer a Aaron ni de someterme a tantos estudios, pero al final del día existen personas a las que les importa una mierda la salud e integridad de los demás, incluso si su profesión se trata de salvar vidas. Sé bien que una negligencia médica es algo grave, pero nunca se me cruzó por la mente que en algún momento lo sufriría; mi papá dijo que levantará cargos legales, pero sinceramente ninguno de nosotros quiere perder el tiempo en un juicio que posiblemente tarde mucho en resolverse. En estos momentos lo único que quiero es saber el diagnóstico de qué tan mal estoy y que me den un medicamento que ahora sí me pueda quitar la tos.
Nadie sabe que me estoy sometiendo a estos estudios, le rogué a mis padres para que no le dijeran a nadie que estoy enferma, lo último que quiero es recibir mensajes de lástima o alguna clase de apoyo falso por parte de todos. Solo hay una persona externa a quien debo decirle, pero tengo miedo de hacerlo porque no tengo la menor idea de cómo pueda reaccionar al enterarse de que tengo un expediente en el hospital; tengo tantas ganas de hablarle, de pedirle que esté a mi lado porque me hace falta tenerla conmigo para sentirme fuerte y poder sobrellevar todo esto, pero una parte de mí me impide hacerlo. Tal vez sea más cobarde de lo que pensaba y no me sorprendería si así fuese, pero al menos ahora en este debate no me queda más que permanecer en silencio y evitar toda clase de contacto con alguien más hasta que tenga el diagnóstico, solo entonces podré hablar con ella y decirle toda la verdad.
Quizá mi mente esté siendo influenciada por mi ansiedad, eso explicaría porqué he decidido iniciar un diario para registrar todo este suceso. Quiero convencerme de que no es nada serio a pesar de los antecedentes, pero sé que esa sensación de preocupación no se irá hasta que Aaron me confirme que sí me voy a curar; tal vez solo estoy exagerando, de verdad espero que así sea, pero de todas formas planeo plasmar todo en estas páginas, aunque aún no sepa el verdadero objetivo de hacerlo, o tal vez sí lo sepa y simplemente me estoy negando a aceptarlo.
Tengo que dejar de sobrepensar las cosas.
¿Sabes? Debo irme a dormir, necesito prepararme mentalmente respecto a la aguja que atravesará mi brazo mañana y ruego a todos los dioses que no me duela porque soy un poco cobarde. Fue agradable hablar contigo, querido diario, aunque no me puedas decir nada, pero es muy grato expresar ciertas cosas en unas cuantas líneas sobre tus hojas; intentaré escribir mañana, aunque también puede que lo haga hasta saber de qué estoy realmente enferma, no estoy segura, pero es un hecho que volveré a hacerlo. Hasta entonces… buenas noches.
Por cierto, me llamo Dhalia.

