Luz de día
—Kenny tiene a varios de sus trabajadores vigilando en todas partes a la espera de algún crimen que se cometa —explicó Mike mientras caminaba por toda la habitación—. Dependiendo de la gravedad de esta y de la forma en la que se haya cometido es que deciden ir tras el autor para conectarlo directamente con el tráfico. El séquito lleva a la víctima directamente con Kenny. Él le proporciona un arma especial con municiones a cambio de que trafique armas de fuego también, mientras más armas logre vender, más beneficios por parte de Kenny obtiene.
—¿Qué clase de beneficios? —Preguntó Levi.
—Descuentos en ciertas armas, municiones gratis, prestación de personal.
—¿Prestación? —Cuestionó Hange alzando la vista de su cuaderno donde estaba tomando apuntes—. ¿A qué te refieres con ello?
—Si quieres asaltar un banco y requieres ayuda para vigilancia, retención de policías y de rehenes, Kenny te prestará algunos de sus trabajadores para que lleves a cabo tu plan.
—Pero si uno de ellos es herido, atrapado o muere en la misión, Kenny personalmente saldará cuentas con el autor —comentó Erwin quien yacía de pie recargado sobre la pared y cruzado de brazos—. Kenny tiene extrema protección con toda su gente, tócales un solo cabello y no volverás a ver la luz del sol.
—Entonces Kenny busca a los mejores criminales para brindarles ayuda con la condición de que estos promuevan el tráfico de armas que el lidera, ¿correcto? —Preguntó Levi a lo que Mike asintió—. ¿Y ustedes creen que si dos leyendas regresan, Kenny se pondrá en contacto inmediatamente con ellos?
—No perdería esa oportunidad, debido al alcance que esas dos leyendas tienen, sería un gran negocio para él.
—El problema es que este plan no va a funcionar —comentó Hange colocando su lapicero de tinta negra a un lado de su cuaderno—. Aunque Killer Nain y Moonlight Queen regresen, nada asegura que Kenny los vaya a buscar.
—Es demasiado listo y no va a ir tras dos asesinos que desaparecieron hace ocho años sin dejar rastro y que casualmente decidieron aparecer al mismo tiempo —mencionó Levi recargándose en el respaldo de su asiento—. No esperen anunciar un regreso y que de inmediato nos infiltremos, porque terminaremos muertos antes de que eso ocurra.
—Entonces es imposible atrapar a Kenny.
—No es imposible, Erwin, pero de la manera en que lo estás planteando terminaremos muertos, justo como Levi dijo. Tu plan puede funcionar pero con otro criminal que no sea él.
—Al parecer solo la cuatro ojos y yo entendemos la gran dificultad de esta misión —fijó su vista en los apuntes de Hange—. Kenny nos lleva mucha ventaja y tiene demasiada experiencia que será difícil de burlar, ni siquiera con la experiencia que en su momento nosotros dos adquirimos será suficiente para engañarlo.
—Sin embargo, aún tenemos una alternativa que puede ser más viable y que con un poco de suerte puede funcionar —dijo para mirar a Levi quien asintió sin dudar—. Si en verdad vamos a llevar a cabo una misión para atrapar a Kenny, el plan que Erwin ideó se debe desechar y en su lugar deben dejar que Levi y yo nos encarguemos del nuevo plan.
—¿Por qué? —Preguntó Mike frunciendo el entrecejo—. ¿Cuál sería la diferencia entre el plan de Erwin y el de ustedes dos?
—Erwin hizo un plan desde la perspectiva de un agente policial —respondió Levi para cruzarse de brazos— y para atrapar a Kenny, se necesita un plan desde la perspectiva de un criminal.

—Kenny, el destripador, uno de los mayores íconos criminales que ha existido en la última década y una gran fuente de inspiración para muchos que pretenden delinquir —mencionó Hange, pasando las imágenes que se proyectaban en la sala con un pequeño control que sostenía en sus manos—. Su leyenda es digna de admirar y muy profunda de analizar.
—Su nombre por sí mismo impone un gran poder hacia los demás y si te atreves a ofenderlo, debes estar listo para morir de la manera más cruel —comentó Levi desde el otro extremo del escritorio que lo separaba de Hange—. Para los más aficionados, morir a manos de Kenny es el mayor privilegio que puedes tener; para los que lo admiran al grado de querer seguir sus pasos, aceptar una propuesta de trabajo, como promover el tráfico de armas que actualmente lidera, es lo mejor que pueden hacer para demostrar que pueden ser un perro fiel.
—Los criminales que aceptan la propuesta de Kenny no lo hacen por los privilegios que les ofrecen, sino por el título de ser un sabueso. Aquél ser mísero en el que el gran salvador puso sus ojos y decidió llamarlo para hacerlo parte de su red de tráfico y alardear sobre ello. Si Kenny te contactó, subes un eslabón en la jerarquía de criminales y ganas más respeto por ello.
—Por esa misma razón se están esforzando para captar su atención. Saben que Kenny es muy selecto con las personas que recluta, así que tratan de cometer el mejor crimen que se haya visto o al menos tratan de demostrar que sí tienen potencial para servirle de esclavo.
—Mencionaron algo sobre una jerarquía, ¿a qué se refieren? —Preguntó Mike.
—A la misma basura que hay en esta sociedad —respondió Hange—. Aquí todo se define por el estatus social que tengas, pues mientras más dinero tengas, más respeto y admiración tienes, mientras que los aquellos que viven en la pobreza son abandonados a su suerte.
—La jerarquía criminal tiene la diferencia de que ahí no importa la cantidad de dinero que tengas sino la reputación que obtengas. No es relevante la cantidad de crímenes que cometas sino la calidad de las mismas y de esa forma es que te vas ganando el respeto y admiración de los demás.
—¿Y cómo sabes en qué nivel estás? —Cuestionó Erwin sin apartar la vista del cuaderno donde tomaba apuntes—. Si no se toma en consideración el número de crímenes cometidos, ¿cómo saber que se está subiendo de eslabón?
—La reputación lo hace todo. Hange puede explicarlo mejor —dijo el más bajo a lo que la mujer asintió.
—Hay cinco niveles que definen todo —explicó acomodándose las gafas—: el eslabón más bajo es el de los novatos, aquellos que apenas se están adentrando al mundo del crimen con pequeñas acciones que casi no los hacen notar.
—Robos inocentes, quizá hayas conseguido un arma y con eso lograr asaltar una tienda, o tal vez cumplir con el papel de bravucón y dar una que otra amenaza —comentó Levi cruzándose de brazos—. Eres tan inexperto que aún no tienes un propio estilo para delinquir y tampoco estás dispuesto a correr el riesgo de ser atrapado, así que no haces algo que llame mucho la atención.
—Luego tenemos el segundo eslabón donde se encuentran aquellos que han decidido arriesgarse un poco más en sus acciones. Toman la iniciativa de explorar el terreno y empiezan a ser más meticulosos en lo que harán.
—La mayoría empieza a asesinar en el segundo eslabón y es cuando empieza la persecución de hacer algo más que te permita sentir nuevamente aquella adrenalina que experimentaste al asesinar.
—El tercer nivel es el más común de encontrar, suelen causar demasiados problemas a la policía. Ya no hay tanto temor y los riesgos que se toman son mucho mayores, cada vez se vuelve más original la forma de cometer un delito y te vas creando una técnica propia con la que te empiezas a dar a conocer.
—Asaltar un banco teniendo rehenes, secuestrar a alguien, extorsionar o cometer un asesinato masivo. Tu expediente ha sido abierto y tu nombre empieza a resonar en la sociedad, o mejor dicho, el nombre que la prensa te empieza a dar.
—El cuarto nivel es para los ídolos, aquellas leyendas que ya tienen un nombre y que con solo escucharlos sabes perfectamente de quién se trata y qué es lo que hace. Domina una técnica propia, su firma personal que suele dejar en cada crimen que cometa para mostrar con orgullo la obra maestra que hizo. Son orgullosos y sigilosos, no se dejan atrapar tan fácilmente convirtiéndose una presa para la policía y en un gran ejemplo a seguir dentro del mundo criminal.
—Le dan precio a sus cabezas y el pueblo teme ser víctima de sus hazañas. Sin embargo, el temor es mucho mayor con los que están en la punta de la pirámide.
—Los jefes, las máximas leyendas, los íconos del mundo criminal. Llegar a ese nivel es el objetivo de todos y no es fácil de alcanzarlo, pues muchos han fallado al ser encerrados en prisión o muriendo en el intento. Los que están en la cima de la jerarquía están determinados a hacer cualquier cosa con tal de cumplir sus objetivos, no dudan ni un segundo en actuar y no les interesa asesinar a cualquiera que se les atraviese; se han forjado una gran reputación convirtiéndose en personas muy respetadas y admiradas. No querrás tenerlos de enemigos, ni siquiera serás capaz de mirarlos a los ojos sin ser intimidado.
—Nunca fueron atrapados y si alguno de ellos llega a serlo, su leyenda seguirá viviendo hasta que aparezca alguien que logre superar su legado.
—Kenny pertenece a este eslabón y defiende muy bien su título, pues incluso en las sombras ha sabido encontrar la forma de seguir burlando a la justicia ocasionándole muchos dolores de cabeza a la policía.
—Los perros que lo persiguen desesperadamente, pertenecen al tercer eslabón. Si hacen bien su trabajo, pueden subir al cuarto escalón y ser respetados.
—¿Y ustedes? —Preguntó Mike con el ceño fruncido.
—Killer Nain y Moonlight Queen pertenecen al cuarto eslabón —respondió Hange para fijar su vista en Erwin—. Si el idiota que tienes a tu lado no nos hubiese atrapado, en estos momentos estaríamos liderando desde la cima de la pirámide.
—Te recuerdo que "este idiota" sigue siendo tu jefe —comentó Erwin a lo que Hange se limitó a sonreir—. Por lo que estoy entendiendo, ustedes dos tienen una protección que nos puede ser de utilidad para la misión.
—No exactamente. A diferencia de Kenny, nosotros desaparecimos completamente del mapa, así que nuestra reputación está en riesgo.
—¿Los juzgarían solamente por desaparecer?
—Te lo explicaré de forma sencilla —respondió Levi recargando ambas manos sobre el escritorio—. Tú, cejotas, eres Killer Nain y yo soy Kenny. Después de desaparecer por ocho años decides volver tan campantemente como si nada hubiese ocurrido y curiosamente sabes que estoy reclutando gente para ayudarme con el tráfico de armas, ¿no crees que es demasiado conveniente que te aparezcas?
—¿Qué?
—Responde como si fueses Killer Nain, Erwin —dijo Hange.
—Bueno... —suspiró—, fue solo una simple coincidencia.
—¿Enserio? Porque a mí me parece muy sospechoso.
—¿Qué tiene de malo que una persona se tome un largo descanso para luego volver a sus viejos hábitos?
—¿De verdad Killer Nain decidió tomarse un descanso después de haberse forjado una gran reputación? Hay rumores que indican que la policía dio contigo, ¿qué me asegura que en todo este tiempo no estuviste trabajando para ellos?
—¿Acaso me viste? Si tienes alguna prueba de que lo hice, entonces restriégamelo en la cara y dejaré que me asesines lentamente, pero si no la tienes entonces deja de levantar falsedades en mi presencia.
Levi miró detenidamente a Erwin y luego soltó una pequeña risa que se esfumó casi de inmediato pues se abalanzó rápidamente contra el mayor, arrebatándole el lapicero que sostenía para apuntarle con él en uno de sus ojos como si estuviera a punto de insertárselo. Lo había tomado de forma tan inesperada que Erwin no fue capaz de realizar movimiento alguno siendo sometido por Levi; Mike, por su parte, trató de levantarse de su asiento para ayudar a su superior pero fue detenido por Hange quien, con una mirada, le dio a entender que era parte del ejercicio.
—Eres tan falso que debería matarte en estos momentos —dijo el peliazabache sujetando con fuerza el lapicero a un par de centímetros del ojo del comandante—. Tu cuerpo, tus ojos, todo te delata, estás mintiendo de forma tan descarada que es una ofensa a mi autoridad.
—No estoy mintiendo.
—Tragaste en seco, esa es otra señal de que estás mintiendo y de que estás desesperado pues no buscas cómo quitarme de encima sin perder el ojo. —Con su mano libre tomó a Erwin del mentón para apretar con fuerza la parte de su mandíbula impidiéndole hablar—. Si vas a justificar tu ausencia, entonces procura hacerlo con una excusa que sea más creíble, pedazo de mierda.
—¿Ahora entiendes por qué tu plan no iba a funcionar? —Preguntó Hange—. Kenny nos hubiese matado desde el primer contacto.
Levi se alejó de Erwin liberándolo de su presión, dejándolo completamente atónito de la misma manera en la que Mike estaba desde su asiento.
—Tu plan de operación era de cinco meses —comentó Levi mientras tomaba el pañuelo que Hange le extendía—, debemos agregarle dos más.
—Usualmente esto llevaría más tiempo pero, haremos todo lo posible por terminar con esto en siete meses sin que Kenny sospeche de nosotros.
—Los siete meses empezarán a correr una vez que nos logremos infiltrar, así que el tiempo que tarde en comunicarse con nosotros no lo tomaremos en cuenta debido a que no sabemos hasta cuándo aparecerá.
—Tenemos un solo objetivo así que una vez que estemos dentro nos enfocaremos en ello: encontrar el depósito.
—¿Depósito? —Preguntaron ambos agentes con sorpresa.
—Utilicen la lógica de un criminal —respondió Levi—. El tráfico de armas es algo serio, ¿creen que tendría toda la mercancía en el lugar donde esté viviendo? Más aún, ¿creen que nos diría abiertamente en dónde se encuentra?
—"Mientras menos gente sepa, mejor", esa es una regla primordial y dudo mucho que Kenny no lo esté siguiendo. Debido a que son armas lo que está traficando, requiere de un lugar donde pueda resguardarlos, un lugar tan voluminoso donde pueda tener toda la mercancía; debe tener un gran depósito en algún lado y debe estar en extremo protegido.
—Y siguiendo la citada regla, solamente él, su mano derecha y un par de subordinados deben saber en dónde se encuentra. Así que nuestra misión es esa: localizar el depósito.
—Una vez que demos con él, Kenny estará perdido y podremos atraparlo.
Erwin y Mike intercambiaron miradas por un momento. La situación era más seria de lo que habían pensado y aquél plan que Erwin había ideado en definitiva habría fallado después de todo lo que Hange y Levi les habían demostrado.
Pensar desde la perspectiva de un criminal es algo que siempre habían escuchado, pero hacerlo siendo un agente policial no surtiría tales efectos a comparación de lo que esos dos ex criminales habían hecho, por lo que tanto Erwin como Mike tuvieron un panorama más amplio de lo que se avecinaba.
—Supongo que ambos ya tienen un plan elaborado, ¿correcto? —Preguntó Mike a lo que ambos asintieron.
—Bien —mencionó Erwin recargando la espalda en su asiento—, queremos escucharlo.
