Hojas de otoño | Capítulo 22. Carmín.
—Rodri —llamó en voz baja para no asustarlo—, Rodri, despierta —con cuidado sacudió uno de los hombros del contrario, obteniendo un “no” como respuesta seguido de un ronquido—. Tú lo pediste, Septién.
Pascu se arrodilló frente al sofá dónde el compositor yacía dormido, descubrió el rostro de su pareja que, tras su intento de despertarlo, Rodri terminó llevando uno de sus brazos a la cara; el actor sonrió al ver al contrario dormir plácidamente en su sofá y de ser por él lo dejaría dormir hasta tarde, pero ese día los dos darían una entrevista en una radiodifusora y no podía cumplirle ese capricho a su pareja, por no mencionar que el mismo Rodri sería capaz de matarlo por haberlo dejado dormir. Decidido a despertar a su bello durmiente, Pascu inclinó su rostro al del contrario para buscar sus labios y besarlo cuál princesa inconsciente por un lino; sin darse cuenta, Rodri empezó a corresponder el beso hasta que abrió los ojos y se percató de lo que estaba ocurriendo.
—¿Qué demonios fue eso, Álvaro? —Preguntó asustado tras haber empujado al actor para que no lo siguiera besando.
—Buenos días.
—¡Hablo enserio! —Le arrojó uno de los cojines del sofá— ¿Qué es lo que pretendías hacer? —Se abrazó a sí mismo.
—¡No iba a tocarte!
—Sí, claro.
—¿Me crees capaz de hacerlo? —Preguntó sorprendido.
—No lo sé, acabo de despertar, no ubico bien quién eres.
—Soy Alexander Hamilton —respondió pasando una mano por su cabello cuyo corte era como el del personaje en cuestión—. Venga —se puso de pie—, te prepararé un café.
—Gracias, pero eso aún explica el por qué me despertaste de esa manera —reclamó levantándose del sofá.
—Son las ocho treinta, Septién, tenemos una entrevista en menos de dos horas y el lugar está algo lejos de aquí.
—Mierda, lo había olvidado —tocó sus labios con los dedos de su mano izquierda—, eso explica todo.
—¿Un año y aún no te acostumbras a mis besos?
—Nunca dije eso, es solo que jamás me habías despertado así —tomó asiento frente al comedor—. ¿Debo acostumbrarme a que lo hagas más seguido? —Alzó una de sus cejas.
—Puede ser.
La noche anterior Rodri había ido al departamento del actor para que juntos vieran la final de un concurso de talentos que llevaban siguiendo desde varias semanas atrás, teniendo cada uno a su participante favorito y apostando que si el concursante del otro no ganaba, tendría que dormir en el sofá del actor, siendo Rodri el perdedor de dicha apuesta.
Con la llegada del otoño su relación se fortaleció aún más, siendo Rodri el que dio un paso agigantado al dejar que sus sentimientos salieran por completo mientras estuviera a lado del actor, motivo por el que pasaba más tiempo en el departamento del contrario dejando de temer por pasar la noche ahí. En cuanto a Pascu, si bien fue el primero en dar muestras de afecto a su pareja, empezó a buscar otras formas de sorprender al compositor para demostrarle lo mucho que lo amaba, teniendo como objetivo sonrojar a Rodri ya que le encantaba verlo con las mejillas pintadas de color carmín.
—Un momento —dijo casi escupiendo el café que había tomado—, ¿dijiste “año”? —Pascu asintió—, ¿qué día es hoy?
—Cinco —sonrió— así que no hagas planes para mañana.
🍁
La risa de Ramsés, que poco a poco fue convirtiéndose en una carcajada, inundó toda la sala de su casa y terminó por molestar al compositor.
—¡Deja de reírte!
—Lo siento, pero no puedo —respondió secando las lágrimas que había derramado—, es que me cuesta creer que hayas olvidado la fecha cuando tú eras el más entusiasmado por el aniversario.
—Me haces sentir peor de lo que ya estoy.
—No lo culpes, es que esto de verdad parece un chiste —comentó Clara tomando asiento a lado de su hermano—. ¿Cómo se te pudo olvidar?
—Teníamos mucho trabajo y faltaban varias semanas, no creí que los días pasaran tan rápido.
—Tendrás que activar un recordatorio para cada año o pasará lo mismo —Ramsés tomó una gran bocanada de aire y después suspiró para calmar su risa—. Muy bien, ¿qué piensas hacer?
—No lo sé, por eso les pedí ayuda.
—Es que tu situación es complicada —respondió Clara—, hasta los regalos que sugieren en internet requieren de varios días de anticipación y tú solo cuentas con menos de veinticuatro horas.
—Es oficial, soy el peor novio del mundo.
—Lo serás el día que hagas a Pascu llorar y no de felicidad —se cruzó de brazos—. Para que Clara y yo te ayudemos, necesitamos saber todos los detalles de su relación durante este año, algo debe haber ahí que nos sirva para hacer un regalo rápido.
—¿Y si mejor le regalo un videojuego?
—Rodri, es su aniversario, no puedes regalarle algo que fácilmente puedes darle en su cumpleaños o en cualquier otra fecha —le sonrió a su hermano—. Este es el día especial para los dos, tienes que ser más original.
—Más original —frunció el entrecejo—. ¿Qué tal un tatuaje doble?
—No van a compartir tinta —respondieron los dos al mismo tiempo.
—¿Por qué no?
—Las relaciones son temporales —respondió Ramsés—, los tatuajes no.
—¿Insinuas que vamos a romper?
—No, pero un tatuaje compartido es algo muy simbólico.
—Y conociendo a Pascu que es un amante de la tinta, lo mejor será que reserves ese regalo para un día muy especial —alzó una de sus cejas con picardía—, como el día de su boda —mencionó haciendo sonrojar a su hermano—. Vamos, Rodri, empieza a hablar que tiempo es lo que no tenemos.
—Bien —suspiró—. Fue en otoño cuando todo comenzó.
🍁
Seis de diciembre por la tarde, el día tan esperado por los dos había llegado. Pascu le había pedido a Rodri que no hiciera planes ya que desde temprano los dos salieron de viaje por carretera a una ciudad vecina para ver una exposición de LEGO que había llegado por un par de días y a la que Rodri ansiaba ir con el alma pero no consiguió entradas, siendo un alivio para el actor ya que él había comprado los boletos al minuto de que la página habilitó la compra de los mismos.
Cuál niño en juguetería Rodri se paseó por la exposición con los ojos brillando de emoción, observando atentamente cada figura de LEGO que llevaron y admirándolos cuál maravilla del mundo. Aún no podía creer que Pascu le haya dado esa sorpresa, estaba tan feliz y sentía tan afortunado de poder pasar ese momento junto a él precisamente en esa fecha especial.
—Una última foto, por favor —le pidió al actor casi rogando.
—Bien —sonrió—, ve y posa para que te la tome.
—No —se giró hacia un miembro del staff de la exhibición que tenía cerca—. Disculpa, ¿podrías tomarnos una foto?
—Seguro.
El chico se acercó a Pascu para tomar el teléfono que tenía en sus manos, el actor fue hacia su pareja pero no pudo evitar sorprenderse cuando el contrario entrelazó su mano con la de él.
—¿Te incomoda si es una foto cursi? —Le preguntó al muchacho de staff.
—Por supuesto que no, solo acomódense para que pueda encontrar un buen ángulo para los dos.
—Ya escuchaste, ven aquí —jaló al actor hacia él para que los dos quedarán de frente.
—Rodri, ¿estás seguro de esto? —Preguntó en voz baja con algo de temor—, hay mucha gente aquí.
—Llevamos gorras y lentes de sol, nadie nos ha reconocido y de verdad quiero esta foto.
Le tomó unos segundos al actor poder acceder a la petición del contrario, así que tomó a su pareja de la cintura al mismo tiempo que Rodri entrelazaba sus manos detrás de la espalda del actor; ambos levantaron el rostro para verse, entre las gafas de sol, a los ojos y sonreírse, siendo capturados en una foto con la escultura de un LEGO de avión atrás de ellos.
Siendo las seis de la tarde los dos ya estaban de regreso en Madrid, así que Rodri le pidió al actor que fueran un momento al parque que estaba cerca de su departamento, diciéndole que podía aprovechar para sacar a pasear a los Álvaritos mientras los dos estaban ahí.
—Ya veo, hay varias hojas con las que pueden jugar —comentó Pascu mientras veía a sus perros dejarse caer sobre las pequeñas montañas de hojas secas.
—Y mientras ellos juegan, tú y yo vamos a ver el atardecer —lo llevó a una de las bancas del parque para que pudieran tomar asiento—. Muchísimas gracias por haberme llevado a esa exposición, fue la mejor experiencia de mi vida.
—Me alegra que te haya gustado, fue una suerte que no alcanzaras boletos.
—El destino así lo quiso —sonrió—, me encantó el regalo que me diste, pero ahora yo te daré el tuyo.
—¿Un regalo? —Rodri asintió— Pero no tienes qué darme nada.
—Claro que sí, es nuestro aniversario después de todo. Dame la mano derecha.
Pascu le extendió la mano que le pidió y Rodri le quitó la pulsera que tenía puesta.
—¿Qué haces?
—Quítame la mía —le dijo extendiéndole su mano izquierda. Pascu dudó un momento pero al final terminó retirando la pulsera de la muñeca que Rodri—. Ahora cierra los ojos y no los abras hasta que te diga, si descubro que haces trampa le digo a Melo que te muerda.
—No uses a mi perro como arma de ataque —mencionó para cerrar los ojos.
Asegurándose de que en verdad no veía nada, Rodri sacó del bolsillo de su pantalón un pequeño sobre de papel del que sacó dos dijes para colocarle a las pulseras; entre Clara, Ramsés y él tardaron horas en encontrar una tienda de acero que pudiera hacer esos dijes en poco tiempo, pero al final lo consiguieron y Rodri estaba más que satisfecho con el resultado.
—Abre los ojos —le pidió al actor—. Hace un año, tú y yo iniciamos esta relación justo después de haber gastado nuestro dinero en adornos navideños.
—Si lo dices de esa forma, se escucha tan random.
—Es que lo fue —sonrió—, pero hay algo especial que ocurrió en ese momento y por esa razón hice que nos quitáramos las pulseras —tomó la mano de Pascu, dándole uno de los brazaletes—. Quiero que renovemos nuestros votos.
El actor miró sorprendido a Rodri para después observar la pulsera que le había dado: tenía el dije de perro que Rodri usaba pero además había un dije de pizza en él; cuando alzó la vista para ver al contrario, se percató de que la pulsera que sostenía tenía el dije de gato y a su lado un dije de piña.
—No puede ser —dijo para esbozar una enorme sonrisa mientras sus ojos brillaban de felicidad, cuestión que a Rodri le encantó—. Me agarraste en curva.
—Esa era la idea —sonrió para ver la pulsera que tenía en sus manos—. Quiero darte este nuevo dije con otros votos y sentí que el lugar adecuado era este, el parque donde tú y yo nos declaramos y nos besamos por primera vez —alzó la vista hacia Pascu y lo encontró con el rostro pintado completamente de carmín—. ¿Por qué te pones así?
—Es que... estoy perdidamente enamorado de ti —respondió sonrojando al compositor—. Rodrigo Septién —tomó la mano izquierda del mencionado—, hace un año que mi corazón se volvió tuyo y con cada latido me he enamorado más de ti. No hay día en el que no le agradezca al universo por haberte puesto en mi camino y por haber correspondido a mis sentimientos que cada vez se hacen más fuertes por ti —empezó a colocarle la pulsera—; quiero seguir viéndote a los ojos y perderme en ellos, quiero besar tus labios y decirte lo mucho que te amo, quiero seguir viendo tu rostro sonrojarse y quiero seguir entrelazando mi mano con la tuya como si fuesen uno solo —besó la mano del compositor una vez terminó de ponerle el brazalete—. Te amo.
Con el rostro colorado y el corazón latiéndole a mil por hora, Rodri tomó la mano derecha del actor.
—Álvaro Pascual, el hombre más imprudente del mundo y que me enamoró por esa razón, haz hecho de este año el mejor que he podido tener en mi vida y quiero que así siga siendo por el resto de mis días —empezó a colocarle la pulsera—. Quiero escuchar tu risa y tu voz todos los días, quiero abrazarte y seguir escuchando los latidos de tu corazón cuando lo hago, quiero seguir besando tus labios y susurrarte lo mucho que te amo; quiero hacerte feliz de la misma manera en la que tú me haces feliz a mí porque, si hay algo que tengo muy claro, es que tu felicidad es mi razón de existir —entrelazó su mano con la Pascu para llevarla a su boca y besarla—. Te amo, mi Pascu.
Los dos se dedicaron una sonrisa antes de abrazarse, transmitiéndole al otro la calidez y el amor que sentían en ese momento.
—Mi amor por ti es tan grande, que el universo se queda pequeño para poder medirlo —le dijo el actor mientras acariciaba la mejilla ajena.
—Aunque no lo diga, sabes muy bien lo que siento. Con solo una mirada puedes saber mis sentimientos y con solo un susurro puedes saber bien lo mucho que te quiero.
—Una sonrisa es suficiente para perderme por completo en lo que siento por ti y en definitiva sé que no puedo perderte ya que eres la razón de mi existir, yo quiero estar contigo hasta el día de mi muerte.
—Y si el destino me lo permite, quiero reencontrarme contigo en la próxima vida que tenga y en todas las que vengan, para entrelazar nuestras manos nuevamente y jurarte mi amor eternamente.
—Porque soy tuyo —dijeron al mismo tiempo— y siempre lo seré.
Con el sol ocultándose en el horizonte, Pascu y Rodri sellaron el que sería su juramento de amor con un beso, manteniendo entrelazadas sus manos contrarias, con las pulseras colgando de ellas mientras sus rostros se teñían nuevamente de carmín.

