Hojas de otoño | Capítulo 20. Habitación.

La brisa con olor a sal que soplaba en ese momento fue el indicador para todos de que por fin habían llegado a su destino. Al terminar con la temporada teatral de “la bella y la bestia”, Ramsés sugirió ir un fin de semana a la playa para liberarse de tanta presión que habían tenido hasta ahora, refiriéndose específicamente al equipo de DLH que recién había estrenado un nuevo vídeo con la complicación de tener a Clara y a Pascu dando funciones que los dejaba sin tanto tiempo para trabajar.

Estando todos de acuerdo con la idea, salieron de viaje el primer fin de semana de agosto, dividiéndose en dos camionetas en las que viajaron por la autopista para llegar a la casa cerca de la playa que habían alquilado por un día; dicho lugar tenía solo dos habitaciones así que en común acuerdo quedaron en que Clara dormiría en una y dejarían a la suerte quién dormiría en la otra, así que se pusieron a hacer competencias de piedra, papel o tijera saliendo Pascu ganador del mismo. Debido a ello, le preguntó a Rodri si quería dormir en la habitación con él ya que la cama que había era matrimonial, además de que tampoco sería la primera vez que compartirían colchón, a lo que Rodri lo pensó un momento para después aceptar, de manera que mientras ellos y Clara se instalaban en las habitaciones, Ramsés, Miguel Ángel, Miguel Carbajo y Mingo acomodaron en la sala, vacía de muebles, las colchonetas que habían empacado para el viaje.

Una vez instalados, prepararon sus cosas para ir a la playa a nadar y a tostar un poco su piel estando bajo el sol, lo que le sentó bien a todos ya que al entrar al agua pudieron sentir como sus cuerpos se relajaban, dejando ir todo el estrés con las olas de mar.

—Venga, vamos a jugar —sugirió Mingo mientras le lanzaba una pelota de playa a Pascu—, no es de voleibol, pero nos servirá.

—Me gusta la idea —comentó Clara para ponerse de pie y sacudir la arena que tenía en la parte trasera de su short—, el problema es que estamos disparejos para formar equipos.

—Yo la hago de árbitro, así se podrán dividir en equipos de 3 —Ramsés tomó la pelota que tenía Pascu—, solo decidan cómo se quieren dividir.

—¡Animadores contra músicos! —Exclamaron Pascu y Clara al mismo tiempo.

—¡Eso es una injusticia! —Reclamaron Rodri y Miguel Ángel al unísono.

—Ustedes son cuatro animadores, Miguel y yo somos los únicos músicos aquí, sin contar a Ramsés que será el árbitro.

—Rodri tiene razón, uno de ustedes tendrá que jugar con nosotros para que los equipos estén a la par.

—Tengo otra idea —comentó Mingo cruzándose de brazos—: actores contra público, sin contar a Ramsés, nosotros tres —se señaló a él mismo así como a Carbajo y a Rodri— los fuimos a ver a ustedes en escena esta temporada, si respetamos eso, tenemos dos equipos con el mismo número de personas.

—Acepto la idea —mencionó Carbajo para fijar su vista en Clara—, te daré una paliza.

—¿Por qué lo tomas directamente contra mí? —Preguntó la mujer sin poder aguantar la risa, ya que sabía que Carbajo quería tomar venganza tras haber perdido contra ella la noche anterior que jugaron “UNO”.

Estando de acuerdo con la propuesta de Mingo, se dividieron en los dos equipos y se ubicaron en un lugar donde no perjudicaran a las demás personas con el juego, sobre todo porque la red que dividiría la portería sería imaginaria ya que no habían cargado ninguna. Estando los seis en sus posiciones, esperaron a la señal de Ramsés para comenzar el juego y, como el sentimiento de competencia salió a la luz, apostaron que el equipo perdedor pagaría la cena de esa noche, por lo que tanto los actores cómo sus amigos espectadores dieron todo de sí en ese juego que de amistoso no tuvo nada y el mismo Ramsés pudo presenciarlo, fue una masacre que incluso terminó sacando el lado más competitivo de su esposo y que no era común de ver.

Al final, quedó en un empate gracias a que Mingo logró parar el golpe de victoria que Clara había lanzado, siendo el juego detenido por Ramsés al haber terminado el tiempo, con extras, del juego. Para calmar la tensión que se había formado por no haber ganado, Ramsés comenzó a tirarlos al mar ocasionando que los ánimos se calmaran y se dedicaran a jugar con el agua salada para más tarde volver a la casa e irse preparando para ir a cenar, siguiendo el plan original de pagar entre todos la cuenta de consumo.

—¿De verdad piensas irte a dormir? —Preguntó Clara a su hermano tras haber regresado de cenar— Venimos a divertirnos, así que no te aisles y únete a la fiesta.

—¿Cuál fiesta?

—La que estamos a punto de armar —respondió Carbajo para encender la bocina y reproducir su playlist en aleatorio, siendo el DLH de Afrodita el primero en sonar.

Antes de que Rodri pudiera decir algo, Clara lo tomó de las manos y se puso a bailar con él al ritmo de la canción, convenciendo a su hermano de quedarse en la sala con ellos en esa fiesta improvisada que habían armado. Mientras tanto, Mingo y Pascu sacaron, de las neveras que habían llevado, unas botellas de cerveza que les sirvieron a todos incluyendo a Rodri quien, como siempre, aceptó por cortesía pero esta vez se aseguraría de no pasarse del límite de dos.

Entre los pocos niveles de alcohol que estaban ingiriendo y el ambiente animado que habían formado, comenzaron a bailar y a cantar a coro las canciones que iban sonando, incluyendo los DLH que se colaban de vez en cuando. Al final, terminaron su fiesta alrededor de las tres de la mañana cuando a ninguno de los siete les quedaba energía para seguir bailando, así que recogieron todo para cambiarse de ropa y acostarse a dormir.

—No me había divertido tanto en mucho tiempo —comentó Rodri al sentarse sobre la cama de la habitación—. Agradezco que Clara me haya insistido en quedarme.

—Si ella no lo hubiese hecho, créeme que yo y cualquiera de los que estamos aquí te hubiésemos obligado —le sonrió a su pareja—, además, ninguno de nosotros se esperó que sacaras tremendos pasos prohibidos.

—Cállate que tú fuiste el que me obligó a bailar de más —se puso de pie para acercarse al actor—, ya no hablemos de eso, vamos a dormir.

Pascu asintió para inclinar un poco la cabeza y besar al contrario pero, al separarse del beso, tanto él como Rodri se vieron a los ojos para volver a unir sus labios en un beso que poco a poco comenzó a hacerse más demandante. Pascu tomó a Rodri de la cintura y comenzó a caminar en dirección a la cama sin dejar de besar al contrario, siendo el compositor el primero en topar con el colchón; se separaron unos segundos para tomar aire y, al volver a besarse, Rodri se recostó en la cama seguido de Pascu que terminó quedando sobre él, estando ambos inmersos en aquél beso apasionado que hacía reaccionar a sus cuerpos.

Pascu dejó de besar los labios de Rodri para bajar a su cuello y besarlo lentamente, ocasionando que una ligera corriente eléctrica recorriera el cuerpo del compositor quien no pudo hacer más que aferrarse a la espalda del actor. No fue hasta que Pascu llevó una de sus manos debajo de la camisa del compositor, rozando sus dedos con la piel ajena, que Rodri abrió los ojos y, aquella sensación placentera que había empezado a sentir, se esfumó trayendo consigo un sentimiento de temor.

—N-no sigas... —pidió en voz baja cerca del oído de Pascu— no sigas...

Pascu alzó la cabeza para ver al contrario, dándose cuenta de la expresión de terror que tenía en ese momento. Rodri empujó con cuidado al actor para liberarse de su aprisionamiento y así poder sentarse en la cama.

—¿Hice algo que no te gustó?

Rodri negó con la cabeza, manteniéndose de espaldas a él.

—No puedo hacerlo, no estoy listo.

—Rodri...

—No puedo...

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—Esto debe ser suficiente para ocultar las ojeras y la hinchazón de tus ojos —mencionó cerrando el estuche de su maquillaje traslúcido—, los demás no notarán que estuviste llorando.

—Lamento que por mi culpa no hayas podido dormir.

—Eso no importa si se trata de ti.

Después del incidente con Pascu, Rodri salió de la habitación y fue en busca de su hermana al cuarto de a lado, en dónde pasó la madrugada y el amanecer de la mañana contándole a Clara lo que había pasado sin dejar de llorar por ello.

Estaba aterrado, no había tenido ese acercamiento con Pascu antes y tampoco le disgustaba la idea, pero en ese momento miles de preguntas se le vinieron encima y un temor muy grande se apoderó de él, dándose cuenta de que aún no era capaz de poder entregarse a Pascu de esa manera.

—No tienes que apresurarte a hacer algo de lo que no te sientes listo.

—Pero Pascu...

—Va a entenderlo, solo debes hablar bien con él y créeme que no te va a reprochar nada.

—Él en verdad quería hacerlo.

—Pero no puede obligarte a hacer algo que no quieres y su última intención es herirte, así que debes explicarle mejor cómo te sientes para que puedan estar bien —tomó a su hermano de las manos—. “El sexo debe hacerse solamente cuando uno se sienta listo, porque lo importante es el consentimiento y la comodidad de las partes y eso debes tenerlo muy presente”, al menos eso es lo que me dijiste una vez, así que no olvides tus propias palabras.

Tras haber animado a su hermano, los dos salieron de la habitación para unirse a los chicos que ya se encontraban haciendo el desayuno. Al verlo, Pascu solamente le sonrió ya que no sabía con exactitud cómo hablar con él después de lo que había pasado.

—¿Alguien puede ir al mercado que hay aquí cerca? —Preguntó Miguel Ángel— Se nos olvidó traer limones para hacer jugo.

—Rodri y yo iremos —mencionó Clara con tal de sacar a su hermano de la casa por un momento ya que había notado la tensión que él y Pascu tenían.

Minutos más tarde, los dos hermanos volvieron siendo Clara la que entró a la casa cargando la bolsa con los limones que Miguel encargó.

—Te espera afuera —le dijo a Pascu en voz baja para girarse hacia los chicos y ayudarlos con la comida.

Pascu respiró profundamente antes de cruzar la puerta de aquella casa y salir para encontrarse con Rodri que, justo como su cuñada le había dicho, lo estaba esperando.

—Hola.

—Hola.

Permanecieron en silencio unos segundos, dejando envolverse por la ligera brisa que soplaba por la mañana.

—Rodri... —dejó de hablar al ver que el compositor le extendió un tulipán de color blanco.

—La compré en el mercado y... —bajó la mirada— tómala.

—¿Por qué te estás disculpando? —Preguntó mientras observaba el *color blanco de la flor que le entregaron.

—Salí corriendo sin decir nada, no debí hacerlo.

—Dijiste que no estabas listo, eso fue suficiente.

—Pero...

—Rodri, no voy a obligarte a hacer algo que no quieras, jamás lo haría, en todo caso soy yo el que debería disculparse —le devolvió el tulipán—, si te incomodé o hice algo que no te gustó...

—No tienes la culpa de nada, soy yo el que tiene miedo y me siento mal por no haber podido corresponder.

—No debes sentirte de esa manera, lo importante es que te sientas cómodo y hasta que eso pase, yo te esperaré.

—¿Y si me toma tiempo?

—Aunque pasen cien años, yo estaré esperando por ti.

Rodri sujetó con fuerza el tulipán que le habían devuelto y se dejó abrazar por Pascu para segundos después corresponder el gesto, dejando caer la flor de color blanco al mismo tiempo que dejaba ir aquella preocupación.

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*En el idioma de las flores, el tulipán de color blanco simboliza la pureza, la humildad y la inocencia, razón por lo que se suele usar en los ramos de boda de las novias; sin embargo, también suelen obsequiarse a las personas que son importantes para uno y por algún motivo se requiere pedirle perdón, ya que la flor misma es un símbolo de disculpa.

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