Hojas de otoño | Capítulo 17. Pizza con piña.

Quedan miles de historias sobre Thor que no caben en esta canción... ¡Oh!

A petición de los fans, Pascu y Rodri accedieron a hacer una transmisión en Youtube para cantar algunas canciones y platicar con el público, justo como en los primeros directos que llegaron a hacer en el canal antes de cambiar la famosa pizarra por una animación profesional. Al terminar de cantar el DLH de Thor, se despidieron de todos para cerrar el directo de casi hora y media que habían transmitido.

—Esta canción siempre me deja con la boca seca —comentó Pascu antes de beber agua de la botella que había llevado al estudio—, tantos años cantándola y mi voz aún no queda como la de los cantantes de heavy metal.

—Y mejor que no cambie, tu voz me gusta tal y como está.

—Creí que te gustaría que tuviera la voz gruesa.

—Por supuesto que no, me sentiría intimidado cada vez que me hables. Es más, si tu voz cambia, termino contigo.

—Rodrigo Septién, que superficial me saliste.

—Lo dice el que no quiere que me rasure la barba.

—Perderías tu encanto. Lo que te caracteriza es tu barba, te hace ver muy atractivo y no estoy dispuesto a dejar que te la quites.

—¿Seguro que el superficial soy yo? —Preguntó Rodri alzando una de sus cejas— Por cierto, mi querido Gastón, hablemos sobre la bella y la bestia.

—¿Te refieres a la obra?

—Sí, en quince días por fin estrenas y quiero que hablemos de los boletos.

—Descuida, te conseguiré un boleto de cortesía en primera fila para la función estelar.

—Y te lo agradezco, pero quisiera que me dijeras cómo puedo separar mis boletos en primera fila para toda la temporada.

—¿Qué?

—¿Creíste que solo iría una vez? —Tomó las manos de su pareja— Asistiré a todas tus funciones y en cada una me emocionaré como si fuese la primera vez que te vea actuar.

—Rodri —el actor no pudo ocultar su sorpresa—, ¿de verdad piensas hacerlo?

—Por supuesto que sí —sonrió—, después de todo, soy tu más grande fan.

🍁

Con el DLH de Hestia sonando de fondo a todo volumen, Clara se encontraba limpiando su casa, tomando una escoba como micrófono para cantar los coros de la canción y dedicándose más a bailar que a barrer el piso. De no ser porque sus perritos comenzaron a morder la orilla de su pantalón, no se hubiera dado cuenta de que tocaban a su puerta.

—Qué animada estás hoy, hermanita —comentó Rodri cuando le abrieron la puerta.

—Es que pude dormir mis ocho horas —dejó pasar a su hermano y tomó el control de la bocina para bajarle el volumen a la música—. ¿A qué se debe tu visita?

—Antes que todo, ¿está Miguel?

—No, el buen Carbajo fue a llenar la despensa, regresará en una hora, más o menos.

—Qué bueno porque necesito hablar contigo a solas.

—Más vale que sea importante o habrás interrumpido mi rutina de limpieza a lo gratis —llevó a Rodri al comedor y mientras él tomaba asiento, fue a buscar dos vasos con agua a la cocina—. ¿Es por DLH, Pascu, un proyecto personal o un tema personal?

—Pascu y no estoy seguro si también sería un tema personal.

—Pascu es un tema personal, quieras o no —le extendió un vaso con agua y tomó asiento frente a él—, ¿cuál es el drama esta vez?

—No es un drama, es más una búsqueda de ideas. La otra semana ya es veinticuatro.

Clara lo miró confundida hasta que comprendió de lo que hablaba.

—¿Quieres que me ponga seria o que te salga con alguna guarrada?

—Ponte seria, Clara —respondió con una expresión que hizo soltar una carcajada a su hermana—. No es un juego, de verdad no sé qué hacer.

—¿Qué tan difícil puede ser buscar un regalo para Pascu?

—A mí se me está complicando bastante, además de que es la primera vez que vamos a celebrar su cumpleaños siendo novios.

—Me va a dar una crisis de ternura —comentó llevando una mano a su corazón—, solo porque eres mi hermano te voy a ayudar a buscar un regalo para él, pero antes, ¿ya le preguntaste a Ramsés?

—Sí y también a Miguel, me dijeron varias cosas que podría comprarle, pero no me terminó de convencer.

—Tal vez sea solo yo, pero si este va a ser el primer regalo de cumpleaños que le des como novio, tiene que ser muy especial. Creo que lo más simbólico sería que hicieras el regalo tú mismo.

—Igual lo pensé, pero ninguna idea se me vino a la mente.

Clara se cruzó de brazos y frunció el entrecejo mientras pensaba en un posible regalo para su cuñado.

—Tengo una idea.

🍁

—¡Feliz cumpleaños, Pascu! —Exclamaron todos los que conformaban la compañía teatral de la bella y la bestia.

—Tal vez debimos decir “feliz cumpleaños, Gastón” —comentó Miguel para abrazar a su amigo— que vengan muchos años más.

—Gracias, ustedes hacen que la vejez no se sienta tan pesada.

—No hables de vejez que todos estamos en el mismo rango de edad —dijo Clara con una sonrisa para abrazar al actor—. ¿Y bien?, ¿qué plan tienes para hoy?

—Quería ir al bar.

—¿“Querías”?

—Rodri me pidió que no tomara.

—¿Y piensa hacerle caso? —Preguntaron los dos alzando una ceja, sabiendo que el actor no podría cumplir esa petición tratándose de su cumpleaños.

—Aléjense de mí, no quiero pecar.

—De verdad tienes que estar muy enamorado para pasar un cumpleaños sobrio.

—Miguel, tú fuiste el que me dijo que lo entendería cuando estuviese enamorado.

—Sí, pero esto me sorprende.

—A todos, pero eso significa que pasarás tu cumpleaños con él, ¿cierto? —Preguntó Clara.

—Me invitó a cenar, así que sí. Saldremos al bar otro día.

—Ya que —respondieron al unísono.

—Bueno, ya vuelvo, iré al baño antes de iniciar el segundo ensayo —avisó para alejarse de los dos.

—¿De verdad no va a tomar? —Preguntó Miguel sorprendido— Más vale que Rodri lo aproveche y tenga todo listo.

—Solo le faltaban detalles, así que recemos para que todo salga bien.

Terminando los ensayos de la obra, Pascu volvió a su departamento para tomar un baño y esperar a que se acercara la hora en la que Rodri lo había citado a su casa; faltando menos de una hora para las ocho de la noche, comenzó a vestirse para salir camino a ver a su pareja quien le había mandado un mensaje diciéndole que la puerta de su casa no tendría llave, así que podría entrar por si mismo apenas llegara.

—Ya estoy aquí —llamó al abrir la puerta de aquella casa, encontrando todo el lugar con las luces apagadas— ¿Rodri? —Buscó el interruptor en la pared y encendió las luces para encontrar la sala del compositor decorada con letreros de cartulina con la leyenda “feliz cumpleaños, Pascu” así como algunos globos y serpentinas pegadas a la pared.

Cumpleaños feliz —comenzó a cantar Rodri, saliendo de la cocina para acercarse al actor, cargando un pastel con un par de velas encendidas—, cumpleaños feliz, te deseamos todos... cumpleaños feliz.

Pascu no sabía qué es lo que le sorprendía más: si el pastel que Rodri cargaba y que tenía encima dos muñequitos con los trajes de pizza con piña, o Rodri que le había cantado “cumpleaños feliz” vestido de piña.

—Pide tu deseo antes de que las velas se consuman —comentó Rodri, entregándole el pastel a Pascu.

El actor tomó el pastel y cerró los ojos para soplar las velas pidiendo un deseo desde el fondo de su corazón.

—Qué sorpresa más linda —dijo abriendo los ojos.

—Quiero que mires bien los muñequitos del pastel —pidió colocándose detrás del actor.

Pascu obedeció para observar con detenimiento los detalles del pastel.

—El muñeco de piña tiene un letrito que le está mostrando a la pizza, pero solo tiene rayitas, no se puede leer nada.

—Bueno, esto es lo que dice ese letrero —Pascu se giró hacia él para encontrarlo sosteniendo una cartulina cuya leyenda hizo que sus ojos se humedecieran—. “Eres la pizza de mi corazón y la única rebanada de la que esta piña se enamoró” —citó lo que tenía escrito en ese letrero para luego sonreírle a su pareja—. Feliz cumpleaños, mi amor.

Pascu dejó el pastel sobre la mesita de la sala para poder abrazar a Rodri al tiempo que un par de lágrimas resbalaban por sus mejillas.

—Este es el mejor regalo que he podido recibir.

—¿Entonces por qué lloras? —Preguntó al separarse del abrazo— No me digas que es porque te pedí que no tomaras.

—Para nada, si lo hubiese hecho no habría podido disfrutar de este regalo —secó sus lágrimas—; son de felicidad, no me esperaba nada de esto, mucho menos que me llamaras “mi amor”.

—Pero es la verdad —Rodri dejó el letrero sobre el sofá que tenía cerca y se quitó el sombrero de las hojas del traje de piña que llevaba puesto— no dije ninguna mentira, eres mi único amor.

—Y tú eres el mío —respondió para acercarse a él con la intención de besar sus labios.

—Alto ahí, galán —lo frenó colocando su mano sobre la cara del actor—, no vas a besarme.

—¿Por qué?

—Es tu cumpleaños, hoy yo seré el que te bese a ti.

Rodri llevó el brazo derecho a la parte trasera del cuello de Pascu y colocó la mano sobre su nuca para inclinarle la cabeza atrayéndolo a él de manera que pudiera robarle un beso; Pascu se sorprendió ante la acción, pero no tardó en dejarse llevar correspondiendo al beso del contrario, siguiendo el ritmo con el que movía sus labios al tiempo que abrazaba al compositor de la cintura para acercarlo un poco más a él.

—Podrías besarme más seguido —susurró el actor tras separarse del beso para recuperar un poco el aire.

—Lo pensaré —respondió Rodri para cerrar los ojos y unir nuevamente sus labios con los del contrario.

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