Luz de día

—Así que el jefe quiere tener un nuevo juguete en su colección —comentó al tiempo que ponía en altavoz su teléfono para poder encender su cigarro—, y de nuevo le gustan las presas difíciles.

No dejará que la presa se le escape dos veces, además, si el trabajo fuera sencillo sería muy aburrido —respondió Caven desde la otra línea.

—Kenny ya nos mal acostumbró a ello —dejó salir una voluta de humo de su boca—. Regresaré en un par de meses, dime cómo te ayudo desde aquí.

Yo me encargaré de atraparla, así que no intervengas.

—¿Y dejar que te lleves todo el crédito? Ni hablar, esta es una presa grande, quiero colaborar.

Aún no terminas con tu misión y no quiero que intervengas, esta vez seré yo quien impresione a Kenny.

—Siempre lo haces —dijo trayendo consigo un pequeño silencio en la llamada—. Tienes dos meses, Caven. Si regreso y aún no has podido capturarla, entonces yo seré quien lo haga.

Eso no pasará, Moonlight Queen será mía.

En las profundidades del Bosque Alto, a las afueras de la ciudad, dónde nadie se atrevía a entrar por lo tétrico del lugar, se encontraba instalado un campamento donde Levi y Hange se ocultaban en compañía de los chicos que los ayudaban con los falsos asesinatos. Estaban ajustando los último detalles para dar inicio a la siguiente fase del plan, pero tenían ciertas dificultades debido a que replicar los asesinatos de Levi no era tarea fácil; con Hange no tenían problema, ya que la técnica que ella solía usar no fue difícil de replicar, pero con Levi era distinto: sus asesinatos siempre fueron elegantemente limpios.

Annie y Pieck se la pasaban experimentando con látex y varios cuchillos para tratar de igualar el corte tan delicado que Killer Nain le hacía a sus víctimas para matarlas de forma rápida y sin ocasionar "tanta suciedad", como le llamaba al derramamiento de sangre que, a diferencia de Hange, él no solía dejar. Después de tanto esfuerzo, las chicas lograron replicar los cortes terminando el mes que le habían pedido a Erwin, por lo que el plan se retrasó más tiempo debido a que en las dos semanas siguientes se dedicaron a la verificación de los lugares donde se encontrarían los cuerpos así como en ajustar las caracterizaciones de las víctimas.

—Mañana iremos a la ciudad —anunció Hange desde la radio que tenían para comunicarse con Erwin y Mike—, en la noche montaremos la escena en un callejón y daremos el llamado en la madrugada. Será el último asesinato en solitario de Moonlight Queen, el siguiente será el regreso de Killer.

Levi se acercó a la fogata que tenían frente a ellos para retirar la tetera con agua que había puesto con la intención de preparar algo de té para él y su compañera debido a que esa noche se la pasarían vigilando el campamento mientras los chicos dormían. Al terminar de comunicarle el plan a Erwin, Hange apagó la radio y se inclinó hacia adelante, agachando la cabeza para cubrirla con sus dos manos mientras dejaba salir un largo suspiro; solamente bastó sentir la presencia de su compañero, quien se había sentado a lado suyo, para levantar la cabeza y tomar la taza de té que le extendía.

Permanecieron en silencio, dejando que la naturaleza se apoderara de emitir sonido alguno con el cantar de algunos grillos, el chistar del fuego al consumir la leña y el rozar del viento contra las hojas de los árboles que los rodeaban. Cada uno estaba inmerso en sus propias ideas, hasta que el mismo pensamiento los invadió a ambos y, por más que lo intentaran, ya no podían seguir ignorándolo.

—¿Le dirás a Erwin la verdad una vez que yo muera? —Preguntó Hange manteniendo la mirada fija en la fogata—. Un asesino saldrá primero, después de un tiempo lo hará el segundo y cuando eso suceda...

Kenny contactará al primero asesinándolo en el proceso —completó Levi para darle un trago a su bebida—. Erwin hubiera impedido que lleváramos a cabo este plan.

—Era la única manera, Kenny no iba a permitir que nos infiltráramos a su base después del historial que tenemos con él. Es más fácil que asesine a uno de nosotros y que Erwin lo atrape en el acto, tú y yo lo sabíamos perfectamente.

—Aún así, queríamos creer que sí nos lograríamos infiltrar, pero es muy difícil que acepte a los dos idiotas que intentaron asesinarlo en el pasado.

—Por culpa de ese plan fallido es que Erwin nos logró atrapar. Tuvimos que fingir no conocernos porque creímos que podríamos escapar pero —sonrió—, si lo hacíamos, Kenny no iba a tardar en encontrarnos y en estos momentos seríamos almas en pena vagando en el infierno.

—Estamos apunto de serlo, Hange —respondió el peliazabache para fijar su vista hacia el frente.



Las calles de la ciudad seguían siendo transitadas a las once treinta de la noche. En una camioneta de color negro, Erwin y Mike se encontraban en modo vigía asegurándose de que el montaje de la escena del crimen no tuviera interferencia alguna, por lo que se mantuvieron cerca del callejón que Levi les señaló horas antes dónde se llevaría a cabo el hallazgo.

Annie se encontraba caracterizando a Zeke mientras Marcel y Porco se encargaban de preparar toda la utilería que dejarían en la escena; por su parte, tanto Levi como Reiner y Bertholdt tenían rodeada la manzana dónde se ubicaba aquél callejón, cada uno en una esquina montando una motocicleta y usando un disfraz de camuflaje cuál espías para no ser reconocidos. Por otro lado, Hange yacía tres esquinas alejada de los demás, justo donde se encontraba uno de los antros más concurridos de la ciudad; llevaba puesto un vestido escotado de color rojo cuyo largo le llegaba arriba de las rodillas, tacones del mismo color, tenía el cabello suelto y, cómo era costumbre, no llevaba sus gafas y sus delgados labios relucían con un brillante labial del mismo color que su vestido. Ella debía ser vista por el público para convencer a todos de que podría ser una sospecha del asesinato y de que cualquiera se la podía cruzar sin que supieran que era una asesina, pero igual debían tener cuidado en caso de que Kenny apareciera, razón por la que en esa ocasión Pieck la acompañó como guardaespaldas a la distancia, cuidando de Hange y de sus alrededores desde el techo de uno de los edificios del lugar con un arma de fuego de precisión que usaría un francotirador.

Levi, ¿cuál es tu estatus? —Preguntó Mike desde la radio de la camioneta en dónde se encontraba.

—Aquí todo está normal. ¿Reiner? —Preguntó a través de su auricular.

No hay nada extraño de mi lado.

Al otro lado del callejón tampoco —comentó Bertholdt.

—Marcel, ¿cómo van ustedes?

Tenemos todo listo para "decorar" el lugar y Annie está terminando los últimos detalles del maquillaje de Zeke.

—Esperen a mi señal. Pieck, ¿alguna novedad?

Ninguna.

—¿Cuál es el estatus de Hange?

Está interactuando con las personas —respondió la mujer mientras observaba la escena desde el visor del arma—, no veo nada extraño, pero seguiré vigilando.

Ya eran las doce treinta de la mañana, en quince minutos más comenzarían a armar la escena para que a la una con cinco minutos de la mañana del sábado, el teléfono de la central de policías sonara anunciando un nuevo asesinato. Todo se encontraba marchando bien hasta que Pieck se dio cuenta de que Hange comenzó a hacer señas indicando personas sospechosas.

—Dirígete al callejón —le indicó la pelinegra a la mayor, prestándole total atención a ella y a las tres personas extrañas que comenzaron a seguirla—. Le diré al capitán de esto.

Aún no, puede que solo sean unos interesados —respondió Hange disimuladamente por el auricular.

No tardó en que una cuarta persona apareció deteniendo su andar, de manera que quedó rodeada por ellos. Desde arriba Pieck veía todo pero no lograba ubicar el rostro de la cuarta persona ya que esta llevaba un sombrero que cubría la parte de arriba de su cara; fue entonces cuando Hange, disimuladamente, hizo una seña con sus dedos que hizo a Pieck palidecer.

—Mierda... —tras su expresión, vio a Hange comenzar a correr siendo perseguida por esas personas. Pieck no dudó en ir tras ellos tratando de ir a la misma velocidad para no perderlos—. ¡Capitán! ¡Es una emergencia! —Llamó desde el auricular.

¿Qué ocurre?

—La descubrieron, ¡van tras ella!

Levi no lo pensó dos veces y de inmediato arrancó su motocicleta para ir a toda velocidad hacia donde Pieck le indicaba. —Escuchen todos, la misión se cancela. Annie, tú y los demás pónganse a salvo, que nadie los vea; Reiner y Bertholdt vayan al otro lado del callejón y traten de ubicar a Pieck de prisa.

Levi, ¿qué está pasando? —Preguntó Mike desde la radio.

—No pierdan el tiempo y síganme, Hange está apunto de morir.

Erwin no dudó en encender la camioneta para seguir a Levi quien iba a toda velocidad en su motocicleta. Reiner y Bertholdt hicieron lo mismo hasta que dieron con Pieck quién, en un ágil movimiento saltando desde el techo, se subió a la motocicleta que Reiner conducía.

—¿Hacia dónde?

—Sigan derecho —respondió la joven quien seguía observando desde el visor del arma—. ¿Qué demonios es eso?

—¿Qué sucede? —Preguntó Bertholdt.

—Dejaron de correr tras de Hange, la están persiguiendo balanceándose entre los edificios.

—¡¿Qué?! —Exclamaron todos desde los auriculares al escuchar lo que Pieck había dicho.

Mientras iban a toda velocidad por carretera, Hange continuaba corriendo hasta que logró dar con una motocicleta que no dudó en tomar prestada para huir a toda prisa de sus perseguidores. Les había tirado sus tacones a modo de distracción pero fue en vano pues comenzaron a balancearse entre los edificios como si volaran, cuestión que Hange no se esperaba pero tampoco tenía tiempo para curiosear al respecto. No tardó en que esas personas estuvieran a nada de alcanzarla, por lo que Hange optó por usar su último recurso: en su pierna derecha llevaba puesto un cinturón que sujetaba una pistola que tomó para comenzar a disparar hacia ellos, pero fue en vano pues ninguna bala les daba.

En un momento de distracción, Hange fue interceptada por la persona de sombrero, de manera que se abalanzó sobre la mujer cuando doblaba por un callejón para que ambos cayeran en la carretera. Esta persona sacó del aparato que llevaba en la cintura un par de cuchillas y le indicó a sus compañeros que se detuvieran, de manera que él sería el cazador y Hange la presa; en ese mismo instante, Pieck, Reiner y Bertholdt se subieron al techo del edificio que daba frente al callejón para apuntar a los intrusos con sus armas.

—Capitán, tenemos línea de fuego lista —avisó Pieck quién tenía en la mira a la persona de las cuchillas.

No disparen, tenemos que estar seguros de que es él.

—Pero, ¿quién más sería?

En un abrir y cerrar de ojos, las cuchillas comenzaron a moverse de manera que Hange se vio acorralada al tratar de esquivarlas, pero no estaba dispuesta a morir en vano, debía permanecer viva hasta que Erwin llegara así que comenzó a pelear buscando desarmar a su oponente hasta que, de una patada, logró arrebatarle una cuchilla que tomó de inmediato para poder enfrentar al contrario en igualdad de circunstancias. Todo estaba pasando tan rápido, pero para los jóvenes que yacían en el techo parecía ser una eternidad.

—Debemos disparar ahora.

Aún no, Reiner —intervino Levi—, Erwin lo quiere vivo, no disparen.

—¿Y si Hange resulta herida? ¿Y si no es Kenny?

De eso Hange se encargará.

Al oír esto, los tres fijaron su vista en la escena para observar cómo Hange atacaba de frente a su oponente con un movimiento tan rápido que no logró esquivar, haciendo que el sombrero que llevaba puesto se cayera al suelo y gotas de sangre provenientes de su mejilla comenzaran a caer; en ese momento, tanto Hange como los tres jóvenes permanecieron inmóviles ante lo que estaban viendo pues la identidad de esa persona fue revelada con ese ataque.

—Cuánto tiempo, Moonlight Queen.

—Tú...

—Nada mal, lograste hacerme un rasguño —dijo mientras se limpiaba la sangre de su mejilla para lamerla—. Ahora es mi turno.

Hange sujetó con fuerza su cuchilla esperando el ataque de su oponente. Fue cuestión de segundos para que este atacara colocándose detrás de Hange y con un movimiento someter sus manos para amenazar su cuello con la cuchilla que portaba.

—No es Kenny —anunció Pieck, con las manos temblando sobre el gatillo de su arma—. Mandó a alguien más.

¿De qué estás hablando?

Hange trató de forcejear pero con el mínimo movimiento la cuchilla le rebanaría el cuello, así que permaneció inmóvil, observando a su alrededor en busca de una salida hasta que la encontró. Respiró profundamente y moviéndose rápidamente se logró liberar del agarre de su oponente recibiendo un ligero rasguño en el cuello que solo le hizo derramar un par de gotas de sangre por el roce de la cuchilla; de inmediato tomó la pistola que había soltado cuando la tiraron de la motocicleta y apuntó con ella al contrario, sabiendo que solo le quedaba una bala para disparar.

Pieck, contesta, ¿quién está ahí? —Preguntó Levi con cierta desesperación.

—Es... —el sonido de un disparo y de un metal cayendo al suelo la interrumpió, dejándola atónita por lo que había visto.

¿Pieck? ¡Pieck!

—E-Es... Caven...

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