Capítulo 14

—¡¿Annie Leonhart?! —Exclamó Nanaba sin poder ocultar su sorpresa.

—No puedo creer que hayan dado con su identidad —comentó Mike cruzándose de brazos.

—Se lo debemos a Armin Arlet —mencionó Hange—, él fue quien logró encadenar todo y ahora solo es cuestión de confirmar las sospechas, aunque eso es más que obvio.

—¿Y ahora qué sigue? ¿Hablarán con Nail?

—Aunque la chica forme parte de la policía militar, dudo mucho que el idiota de Nail quiera cooperar si no se le dan hechos —respondió Levi recargando uno de sus brazos en el respaldo de su asiento.

—¿Entonces?

—Usaremos la situación de Eren Jaeger a nuestro favor —contestó Erwin colocando la taza, donde hasta hace unos minutos había té, sobre la mesa—. Debido a los resultados de la última expedición, nos están pidiendo que Eren sea llevado a la capital en Stohes, aprovecharemos el traslado para capturar a Leonhart.

—Es muy arriesgado, ¿no lo crees? —Comentó Nanaba—. Si ella en verdad es el titán femenino, los destrozos que puede haber en el distrito tras el intento de captura serían demasiado catastrales, por no mencionar los cargos que vendrían para la legión.

—En ese punto me haré responsable por todas las acciones que se lleven a cabo durante la misión. Además, junto con Arlet y Hange estamos perfeccionando el plan de captura para evitar la mayor cantidad de pérdidas y destrozos en el distrito.

—Nail no va a dudar en matarte cuando vea todo el movimiento —mencionó Mike—. ¿Y bien? ¿Qué debemos hacer en la captura?

—De eso quería hablarles. Tanto tú como Nanaba no asistirán a la misión.

—¿Por qué no irán? —Preguntó Levi frunciendo el entrecejo—. Creí que necesitaríamos todo el personal posible.

—Así es pero, analizando las circunstancias, esta misión tendrá que dividirse. Mientras nosotros capturamos al titán femenino, ustedes dos se encargarán de vigilar a los aprendices que estuvieron en la promoción 104 y se unieron a la legión.

—No entiendo, ¿cuál es el motivo de hacerlo?

—Tenemos una teoría, Nanaba —respondió Hange—. Annie Leonhart formó parte de la promoción 104 y para que, estando en la policía militar, supiera dónde atacar y la ubicación de Eren durante la expedición, tuvo que haber estado en contacto con alguien interno de nuestra facción. Es probable que en la 104 se encuentren infiltrados otros titanes cambiantes, para ser más precisos, cabe la posibilidad de que el titán colosal y el acorazado se encuentren ahí. Claro, es solo una teoría pero, es mejor quitarnos de toda sospecha y vigilar a los cadetes que tuvieron relación con ella.

—Basta con que observen el comportamiento que tengan durante el aislamiento y váyanlos interrogando de uno en uno sutilmente —completó Erwin—, cualquier pista que obtengan será benéfica para nosotros. Confío plenamente en ustedes.

—¡Sí, señor! —Exclamaron ambos poniéndose de pie para llevar su mano derecha empuñada hacia su corazón.

—Hange, asegúrate de que tu mecanismo de captura esté listo para la misión y Levi, tú me ayudarás a organizar a los soldados.

—Tampoco es que pueda hacer mucho en este estado —respondió el capitán levantándose de su asiento mientras sujetaba con fuerza su pierna.

—Demos un paso más para salvar a la humanidad —fue lo último que dijo para finalizar con aquella reunión.

—Digámosle a los demás sobre la misión —dijo Mike a Nanaba una vez que salieron de la oficina.

—En realidad, necesito hablar con ella —intervino Hange colocando las manos sobre los hombros de su compañera—. ¿Te molesta si te la quito por unos minutos?

—Solo no experimentes con ella —respondió para darse la media vuelta y caminar por el pasillo.

—¿Para que soy buena? —Preguntó encarando a la castaña.

—Para muchas cosas —respondió colocando sus manos en su cintura—. Tienes que aprovechar al máximo esta oportunidad.

—¿De que estás hablando?

—Estarás a solas con Mike, es momento de que por fin hables con él.

—¿Sobre qué? —La contraria se cruzó de brazos y la miró alzando una de sus cejas—. Lo siento, Hange, pero no entiendo lo que tratas de decirme.

—Por favor, Nanaba, ¿de verdad vas a reprimir más tiempo lo que sientes?

—¿Lo que... siento?

—Todos pensábamos que sentías algo por Erwin pero, la realidad es que con él tu relación es más fraternal y, la verdadera persona por la cual tú sientes algo es Mike.

—¡¿De dónde sacaste esa estupidez?! —Exclamó con sorpresa dándose la media vuelta para caminar con algo de rapidez por el pasillo.

—No es ninguna estupidez, yo misma los he estado observando todo este tiempo —respondió alcanzando a la contraria—. He visto las señales que demuestras.

—¿Qué señales? —Preguntó deteniendo su andar para encararla.

—Cuando estás con él te ves más relajada, te brillan los ojos e incluso sonríes más seguido; actúas diferente con él a cuando estás con nosotros.

—En lugar de observar a los demás, deberías fijarte en tus propias señales.

—¿Mis señales?

—Haces exactamente lo que dices que yo hago, pero con él —dijo señalando con su vista al joven que se encontraba más adelante recargado sobre una de las columnas esperando a su superior.

—No actúo de esa manera con Moblit.

—¿Segura? Porque es más que evidente que sientes algo por Berner pero te niegas a aceptarlo.

—No es lo que tú crees.

—Si no tuvieses ese sonrojo ahora mismo, te creería.

—¡No estábamos hablando de mí! —Exclamó haciendo sonreír a su compañera—. Oye, solo niégame que sientes algo por Mike y no volveré a hablar sobre el tema pero, si estoy en lo correcto, habla con él aprovechando que estarán solos.

—Tú sabes mejor que nadie que estando en la legión no hay lugar para el romance.

—Tal vez ustedes puedan ser la excepción. Cuando regresemos de la misión, quiero que me cuentes todo, ¿de acuerdo? —Dijo guiñándole un ojo para alejarse de ella caminando en dirección a su asistente—. ¿Hace cuánto que estás aquí?

—Líder de escuadrón —respondió con un brillo en los ojos—. Solo unos minutos, vi al capitán Levi y al capitán Mike salir y me dijeron que aún seguía adentro así que quise esperarla.

—No era necesario que lo hicieras, pero gracias. —Estiró los brazos hacia arriba—. ¿Te apetece una caminata nocturna?

—Por supuesto —respondió con una sonrisa.

«Tú tampoco puedes reprimirlo por más tiempo», pensó Nanaba al ver a los dos marcharse para luego soltar un largo suspiro. «Te tomaré la palabra, Hange».

A las afueras de la muralla Rose, en un pequeño refugio, se encontraba el escuadrón de Mike resguardando vigilancia a los nuevos reclutas que se unieron a la legión, justo como lo ordenó Erwin antes de partir a Stohes para la captura del titán femenino. En la parte de arriba de la torre de aquél lugar se encontraban Mike, Nanaba y Touma observando a los alrededores del bosque asegurándose de que no ocurriera nada extraño.

—Debes aprovechar al máximo esta oportunidad.

<<¿Cuánto tiempo me van a estar atormentando tus palabras?>> Pensó al recordar lo que Hange le había dicho tras la reunión.

—¿Ves algo? —Le preguntó Touma.

—Aún no —respondió para soltar un suspiro—. Mike, ¿tú en verdad piensas que puede haber un cómplice de Leonhart entre esos chicos?

—No podemos darnos el lujo de ignorarlo —respondió—. Además, la teoría que explicó Hange parece bastante acertada, solo nos queda cumplir con lo que nos encomendaron.

Permanecieron en silencio mientras una pequeña brisa los envolvió haciendo ondear sus cabellos, sintiéndose un poco frescos pues aquél día estaba completamente despejado con el sol brillando en una gran intensidad.

<<Solo necesito un minuto>>, pensó al ver un pájaro volar sobre ellos. —Touma, ¿te importaría cambiar de lugar por un momento?

—¿Quieres ver si tenemos mejor campo de visión en otros ángulos?

—Algo así —respondió llevando una de sus manos detrás de su cuello—. ¿Y bien? —El contrario asintió y ambos cambiaron de posiciones de manera que ella pudo estar junto a Mike.

—¿Pasa algo?

—¿Por qué lo dices?

—Supongo que hay una razón por la que le diste tu lugar a Touma.

—La hay pero, no es nada importante.

—Estás mintiendo. Tu olor me lo dice.

—¿Me estabas olfateando? —Preguntó ruborizándose un poco.

—Es una costumbre que tengo con todos.

—Lo sé pero, nunca me acostumbré a que lo hicieras conmigo.

—¿Y bien? ¿Qué ocurre?

—Yo... solo quería hablar contigo sobre algo —dijo manteniendo la vista fija en el horizonte—. Debería ser directa contigo y no irme con rodeos, ¿cierto?

—Siempre hemos sido directos el uno al otro y eso es algo bueno, se me ha hecho más fácil comunicarme contigo que con el resto gracias a ello.

—Supongo que igual me pasa lo mismo contigo.

—Entonces igual puedes ser directa esta vez.

—Sí —sonrió de medio lado—. Mike, yo...

—Espera —la interrumpió de golpe comenzando a olfatear en dirección al sur.

—¿Mike?

—Esos malditos vienen aquí. ¡Touma!

—¿Señor? —Respondió el mencionado dando un sobresalto.

—Toma un caballo y ve de inmediato a Stohes, dile a los capitanes que el muro Rose ha sido penetrado. ¡Rápido!

—¡Sí, señor! —Exclamó bajando de aquella torre con ayuda de su equipo tridimensional.

—Si se dirigen hacia aquí, significa que las aldeas cercanas corren peligro —comentó Nanaba.

—Dile a los soldados que vayan a las villas, revisaré el terreno mientras tanto —ordenó a lo que la mujer asintió para alertar a los demás.

—Tomen un caballo de dos en dos y vayan hacia los pueblos vecinos para evacuar de inmediato a los aldeanos —indicó a los legionarios desde la ventana de la cabaña donde ellos se encontraban—. ¡Muévanse! —Exclamó para alejarse e ir con Mike quien se encontraba de pie sobre el techo de la cabaña contigua—. ¿Cuál es la posición actual de los titanes?

—Justo enfrente de nosotros hay nueve de ellos cerca de las vecindades.

—No entiendo cómo pudo pasar esto —dijo con preocupación mientras analizaba la situación por la que estaban pasando—. Incluso si las paredes del muro en verdad fueron destruidas, no contamos con rocas suficientemente grandes para poder cubrir la brecha... —se dejó caer de rodillas llevando una de sus manos a su boca para cubrirla—. Nosotros... nosotros hemos fallado en encontrar la verdadera identidad del titán colosal y el titán acorazado, hemos fallado en averiguar las habilidades del enemigo... la humanidad nuevamente ha sido derrotada...

Mike permaneció en silencio viendo a su compañera de reojo mientras esta se quebraba de rodillas detrás suyo.

—Aún no —dijo llamando la atención de la contraria—. Habremos perdido cuando los humanos se hayan dado por vencidos. Mientras sigamos luchando, nuestra derrota es incierta.

Nanaba lo miró sorprendida, con los ojos llenándose poco a poco de lágrimas pero sin llegar a derramarse. Mike, por su parte, volteó a verla dedicándole una mirada serena que sólo él podía dedicarle logrando hacer que se calmara sin decir alguna palabra y él lo sabía perfectamente, sabía que no era necesario decirle algo más en ese momento pues aquello había sido más que suficiente para haberle devuelto un poco de esperanza y así continuar luchando pese a las circunstancias.

—Tienes razón, no debemos dejar que los demás vean lo patéticos que somos al quebrarnos así —dijo poniéndose de pie—. ¿Qué debemos hacer?

—Tenemos que dividirnos para poder evacuar las aldeas cercanas. Le diste la orden a los demás para que se prepararan, ¿cierto? —Ella asintió—. Bien, entonces no perdamos más tiempo. —Antes de que la contraria bajara de aquél techo, la detuvo colocando su mano frente a su abdomen—. Hay algo más.

—¿Qué ocurre?

—Lo que querías decirme...

—Mike... —lo miró con sorpresa a la vez que un ligero rubor se hacía presente en sus mejillas—. Supongo que esa plática tendrá que ser pospuesta.

—Ibas a ser directa, ¿no? En un minuto sé que podrás decirme sin problema.

—Sí, puedo hacerlo —respondió para dar dos pasos hacia adelante—, pero no es el momento para decirte.

—Entonces retomemos la plática cuando todo esto termine —dijo colocando una mano sobre el hombro de la contraria para dedicarle una sonrisa de medio lado—. Mantente a salvo.

—Tú también.

Una pequeña brisa sopló sobre ellos al tiempo que, mirándose a los ojos, se hacían aquél juramento. Asintiendo con la cabeza, bajaron del techo usando su equipo de maniobras para ir con los demás soldados y organizarlos, siendo Mike el responsable de dividir a todos en escuadras para que sea más fácil abarcar todo el territorio que debían evacuar. Montados en sus caballos, todos los legionarios comenzaron a cabalgar alejándose del lugar, esperando pacientes a la señal de su capitán para dar pie a la división de escuadras en la que se habían organizado, cuestión que no tardó en darse pues cuando los titanes rebasaron el bosque Mike dio la orden de separación.

—¡Corran lo más rápido que puedan!

—¡Sí, señor! —Respondieron todos a la orden.

—Síganme el paso —indicó Nanaba a los soldados que habían quedado bajo su cargo.

Le dedicó una última mirada a Mike y este a su vez hizo lo mismo de manera que intercambiaron miradas por casi un minuto diciéndose mutuamente en silencio que se cuidaran para después fijar, cada uno, su vista en el camino que debían de recorrer. No habían avanzado tanto cuando los titanes que estaban cerca de la escuadrilla de Mike comenzaron a moverse a mayor velocidad.

—¡Gelger, te dejo a cargo de la escuadra sur! —Ordenó para tomar con fuerza las riendas de su caballo y dirigirse hacia los titanes para ganar algo de tiempo.

—Es probable que Nanaba hable contigo mientras están de vigilancia a las afueras.

—¿Hablar sobre qué?

—De algo importante, al menos para ella. Procura escucharla con atención y aprovecha para hablar con ella también que ya es momento de hacerlo.

<<¿Por qué tengo que recordar eso ahora?>> Pensó para tomar impulso y usando su equipo de maniobras se aferró al cuerpo de los titanes para ir escalando y así poder acabar con ellos. <<Lo siento, Erwin, pero mi plática con ella tuvo que ser pospuesta. Nanaba, por favor, permanece con vida>>.

Entradas populares