Capítulo 07

—Reclutas del Cuerpo de Adiestramiento, mi nombre es Erwin Smith y soy el comandante del Cuerpo de Exploración. Quiero felicitarles por haber concluido con su etapa de entrenamiento y ahora mismo deberán elegir a qué cuerpo militar van a unirse. Hace unos años, junto con una compañera venimos a visitarlos aquí al cuartel para extenderles la invitación a nuestra facción; ahora estoy aquí de vuelta, no para invitarlos, sino para convencerlos de que ingresen al Cuerpo de Exploración.

Todos escuchaban atentos a las palabras del comandante, impresionados por la seriedad y seguridad con la que expresaba sus palabras, digno de un verdadero líder. Después de aquél discurso, varios reclutas dejaron el lugar, pero los que se quedaron fueron los que habían decidido unirse a la facción.

—Así que ustedes son los valientes soldados que han tomado la decisión de entregar su corazón a la humanidad. ¡Bienvenidos al Cuerpo de Exploración! —Exclamó para llevar su mano derecha hacia su corazón, acción que fue imitada por todos los demás—. En unos minutos les presentaré a los cuatro líderes de escuadrón y mañana mismo serán asignados a sus respectivas escuadras.

—Escuadrones...

—Bueno, escuché que el capitán Levi es de los mejores miembros que tiene la legión y que estará a cargo de un escuadrón.

—Al parecer alguien quiere formar parte de su escuadra. —Mencionó alzando una de sus cejas.

—¡C-Cállate! —Exclamó Petra ruborizada.

—No sé qué tiene de increíble ese capitán —mencionó cruzándose de brazos—. Te impresionas por tan poca cosa, Petra.

—N-No hablaba de eso, Aurou. A lo que me refería es a que el cuerpo de exploración tiene a miembros muy valiosos y bien preparados, especialmente los líderes de escuadrón que fueron escogidos por el mismo Erwin Smith.

—Descuida, Aurou, no tienes por qué ponerte celoso —comentó Keiji abrazándolo de medio lado—, después de todo Petra sólo tiene ojos para ti.

—Deberías aprender a mantener la boca cerrada —mencionó Nifa jalándole una de sus orejas.

—Eso dolió —dijo sujetando su oreja.

—Me alegro de que así haya sido.

—Ustedes dos están peor que un matrimonio.

—¡Cállate, Abel! —Exclamaron ambos al unísono.

—De acuerdo, de acuerdo —respondió con una sonrisa—. Lo importante ahora es que ya estamos en la legión.

—Así es y definitivamente será un honor formar parte de alguna escuadra, ¿o tú qué piensas, Moblit?

—Lo mismo que tú, Petra, todos los líderes deben ser buenos. Pero, si te soy sincero, me gustaría formar parte de un equipo en específico. —Petra lo miró con cierta sorpresa en su rostro.

—¿Donde se encuentra tu "amiga"? —Preguntó con picardía.

—S-Sí. —Respondió con una sonrisa.

—Oh, el pequeño Moblit quiere estar en el mismo equipo que su amada —mencionó Keiji.

—Hasta aquí se siente el amor que Moblit siente por ella —comentó Nifa.

—Igual que el amor que ustedes sienten por el otro pero que se niegan a admitir —ambos se sonrojaron ante las palabras de Abel—. En fin, me parece bien que quieras estar a lado de Hange.

—Pero lo único malo es que no sé quién es su líder de escuadrón, sabía que era Erwin pero con estos cambios de organización será un poco difícil encontrarla.

—¿Cómo dijiste que se llamaba? —Preguntó Aurou—. Es que no conviví tanto con ella durante sus visitas al cuartel.

—Se llama Zo...

—¡Ahí están! —Exclamó uno de los reclutas interrumpiendo a Abel.

Todos voltearon la vista al frente. El comandante Erwin Smith se dirigía de nuevo hacia la pequeña tarima donde minutos antes le había dado la bienvenida a todos los ahí presentes. Detrás del mismo iban pasando los líderes de escuadrón y con ellos se encontraba una joven de cabello castaño que cierto recluta no tardó en reconocer.

—¿A dónde crees que vas? —Preguntó Petra confundida y al mismo tiempo sorprendida al ver a su compañero correr con euforia hacia dichas autoridades, alertando al resto de los chicos—. ¡Moblit!

—¡Espera! —Exclamó acercándose a ella.

—¿Heh?

Todos permanecieron en silencio. Aquel joven había tomado del brazo a uno de sus superiores, pero lo que terminó dejando con la boca abierta a todos, fue que después de haber llamado la atención de aquella chica, procedió a abrazarla como si su propia vida dependiera de ello, dejando atónitos a todos los que ahí se encontraban.

—Aguarda. —Mencionó Erwin colocando una mano sobre el hombro de Levi, quien ya había comenzado a desenvainar una de sus hojas.

—¿M-Moblit? —Preguntó con sorpresa, sintiendo que el corazón le latía a mil por hora al tener al chico consigo—. Moblit, ¿de verdad eres tú?

El mencionado le dedicó una sonrisa a la joven, separándose un poco de aquel abrazo.

—Hola, Hange.

—Oye, mocoso, esa no es forma de tratar a una autoridad —mencionó Levi colocando a Hange detrás de él.

—¿A-Autoridad?

—Más vale que te disculpes antes de que te rebane el cuello con esto —dijo desenvainando su cuchilla para apuntar a su cuello con él.

—Solo me abrazó, Levi, no es para tanto.

—Un recluta no puede hacer eso, Hange. Nadie debería ser capaz de tocarte.

—Estás haciendo un drama por nada —reclamó tomando la mano de Levi que sujetaba aquella cuchilla para bajarla—. Todo está bien.

—No quiero que se te vuelva a acercar de esa forma.

—¿Por qué?

—Ya fue suficiente. —Mencionó Erwin llamando la atención de todos los presentes—. Continuemos con lo que venimos a hacer y evitemos los problemas. —Dijo mirando a Levi quien poniendo los ojos en blanco guardó de nuevo su cuchilla y se dirigió hacia la tarima—. Berner, después hablas con ella.

—S-Sí, señor —respondió con un leve sonrojo.

—Esa fue la estupidez más grande que pudiste haber hecho —mencionó Nifa llegando con los demás a donde estaba Moblit una vez que Erwin y Hange se habían alejado.

—Yo creo que valió la pena.

Petra señaló hacia la pequeña tarima, mientras Erwin, Levi y Mike subían a ella, Nanaba le daba pequeños codazos a la joven quien se encontraba completamente sonrojada y con una enorme sonrisa dibujada en el rostro.

—Reclutas, en estos momentos les voy a presentar a los líderes de escuadrón de la legión. El líder del primer escuadrón es Mike Zacharius —el mencionado dio un paso al frente y llevó su mano derecha hacia su corazón—. Nanaba, la líder del segundo escuadrón. —La joven imitó la acción de su compañero—. El líder del tercer escuadrón...

—Tenías que enfrentarte al capitán Levi.

—Y-Yo no hice nada, Keiji —exclamó el joven al tiempo que Levi daba un paso al frente.

—Y por último, la líder del cuarto escuadrón, Hange Zoë.

Cuando pasó al frente, sus ojos se posaron en Moblit y en aquellos chicos que lo rodeaban, percatándose de que en efecto todos se habían unido.

—Mañana, cada uno de ustedes pasará por diferentes pruebas para que puedan ser asignados a un escuadrón. Una vez que ya lo hayan hecho, su respectivo líder les explicará la organización del mismo.

—Me uniré al escuadrón de Hange —mencionaron los chicos al mismo tiempo para después soltar una pequeña risa.

Una vez que terminó con los avisos, Erwin y los demás bajaron de la tarima para retirarse. Los nuevos legionarios comenzaron a irse a sus habitaciones de siempre, pues las pruebas se realizarían ahí mismo en el cuartel de adiestramiento.

—¿Qué clase de prueba creen que se deba pasar para entrar al escuadrón de Hange? —Preguntó Nifa alzando una ceja, sabiendo perfectamente la respuesta.

—¡Combate cuerpo a cuerpo! —Exclamaron al mismo tiempo.

—De verdad que están entusiasmados por entrar a ese escuadrón.

—¿A cuál te piensas unir, Aurou? —Preguntó Abel.

—No estoy seguro, supongo que haré las pruebas y veré lo que pasa.

—O podrías unirte al escuadrón de Hange y estar con Petra.

—¿Así como Nifa y tú lo harán?

—¡Petra! —Exclamaron ambos jóvenes completamente ruborizados.

—¿Moblit Berner? —Preguntó Mike acercándose a ellos.

—¿S-Sí, señor?

—Acompáñame.

Con cierto temor, Moblit acompañó a Mike hasta la oficina central del cuartel. Mike no dijo ninguna palabra durante la caminata, solamente olfateó el nerviosismo y temor que el joven recluta sentía en esos momentos.

—Quédate aquí. —Dijo para retirarse, dejando a Moblit afuera de la oficina.

El lugar estaba desierto. Los reclutas se encontraban dentro de las cabañas preparándose para descansar y no había señal de los instructores o de alguna autoridad.

<<¿Por qué me pidió que me quedara aquí?>>

Pensó para sí mismo comenzando a sentirse incómodo. Al principio creyó que era su imaginación, pero conforme los minutos pasaban se dio cuenta de que en efecto había algo que lo acechaba.

Desafortunadamente no llevaba consigo su equipo de maniobras ni alguna arma, así que no le quedó de otra que mantenerse firme y concentrado, ya que en el momento en el que sintió que aquella presencia se le acercaba, se volteó para darle un puñetazo en la cara.

—¡Demonios! Eso sí que estuvo cerca —dijo sujetando con su mano el puño de Moblit—. De no actuar rápido en verdad que me hubieses golpeado.

—¿H-Hange?

—Ojalá hubieras tenido esos reflejos la vez que nos conocimos, así no te hubiese lastimado.

—Entonces no nos hubiésemos hecho amigos.

—Puede que sea verdad —respondió con una sonrisa para abrazar al joven—. Solo a ti se te ocurre saludar en plena ceremonia.

—Igual me da gusto verte, Hange —la mencionada soltó una pequeña risa separándose del abrazo—. Perdón.

—No pasa nada. —Lo observó de pies a cabeza—. No te recordaba tan alto.

—Supongo que crecí en todos estos meses.

—Lamento no haber estado ahí.

—No fue tu culpa. —Le dedicó una sonrisa—. Te ves bien, Hange.

—Sí, claro —respondió sentándose en uno de los escalones que había afuera de la oficina—, cada vez estoy más acabada.

—Para mí sigues igual de hermosa que siempre.

Ambos se sonrojaron al mismo tiempo y soltaron una pequeña risa nerviosa.

—Así que te uniste a la legión. Qué valiente —dijo cruzándose de brazos.

—Te prometí que lo haría —tomó asiento a lado de ella—. Bueno, te lo prometí en aquella carta. —Hange le dio un golpe en el brazo—. ¿Y eso por qué?

—Tonto...

—¿Hange? —La tomó del mentón para que ella lo mirara, tenía una mirada triste y a la vez preocupada—. ¿Qué ocurre?

—¿Por qué te... por qué se unieron? Cada uno ya tenía una decisión fija, ¿qué les hizo cambiar?

—Cada uno tuvo sus razones.

—Tendré que interrogarlos y empezaré contigo, ¿por qué te uniste a la legión?

—Hace una bonita noche, ¿no crees?

—Moblit —el mencionado suspiró—. ¿Por qué estás aquí?

—Por ti. —Hange lo miró con una expresión de sorpresa y confusión a la vez—. Estar en la legión es muy peligroso y desde que te conocí he temido por tu vida. Esperaba con ansias que pasaran esos cuatro meses para verte y cuando te veía llegar sentía una inmensa tranquilidad porque sabía que estabas bien, pero el temor volvía cuando te veía partir. Después del festival tuve una crisis de ansiedad porque no sabía nada de ti y la situación del muro me hizo pensar lo peor, hasta que recibí tu carta; sentí tranquilidad pero mi angustia aumentó. Ya había pensado en cambiar mi decisión anteriormente, pero después de esto jamás me sentí tan seguro de hacerlo, porque ahora entiendo perfectamente lo que yo en verdad quiero hacer: quiero estar contigo, Hange para poderte proteger.

Hange estaba atónita ante lo que acababa de escuchar. Las palabras no le salían de la boca, estaba completamente ruborizada y por un momento sintió que sus ojos se cristalizaban.

—Y-Yo quise evitar que lo hicieras —dijo por fin saliendo de su trance—. La carta me llegó hace apenas dos semanas, hubieron demasiadas interferencias como para escribirte y el viaje también era complicado como para llegar a tiempo. Rogué con mi vida que no estuvieras aquí, pero no funcionó. No quería que te unieras porque al hacerlo tus días empiezan a estar contados por lo peligroso que es la legión.

—¿Y tú crees que yo iba a estar tranquilo en la guarnición sabiendo que estarías afuera de los muros arriesgando tu vida?

—Es mejor que arriesgar la tuya. —Dio un gran suspiro cerrando los ojos—. Escuchame bien, a partir de ahora no te vas a separar de mi, ¿entendido? Voy a cuidarte por el resto de mis días, tanto a ti como a los demás.

—Entonces, nos protegeremos mutuamente.

—Sí —dijo para abrazarlo—. No hagas una tontería así otra vez.

—De acuerdo.

Se separó un poco de aquél abrazo y con su mano acarició delicadamente la mejilla de Hange. No se había percatado de la cercanía que había en los rostros de ambos, fijó su vista en sus delgados labios y el simple pensamiento de poder besarlos fue suficiente para quedar por completo colorado.

—D-Debo irme —dijo poniéndose de pie rápidamente, desconcertando a la joven—. M-Mañana son las pruebas de los escuadrones y necesito descansar.

—¿De acuerdo? —Sonrió—. Ve con cuidado.

Moblit asintió sin voltear a ver a Hange y se alejó para dirigirse a su cabaña. Hange por su parte permaneció sentada en aquel escalón llevando su mano a su corazón para percatarse de que en efecto este latía a mayor velocidad.

<<¿Por qué te aceleraste?>>

A la mañana siguiente, desde temprano, empezó el movimiento en el cuartel de adiestramiento. Las pruebas para formar parte de un escuadrón no se hicieron esperar, todos los reclutas debían pasar por todas las pruebas pues dependiendo de su desempeño y habilidades serían asignados a sus escuadras.

Fueron ocho pruebas por las que tenían que pasar, de forma que se llevaron toda la tarde en dichas actividades.

—Creí que moriría devorada por un titán, no en una prueba de admisión —mencionó Nifa sujetando su espalda baja.

—Al menos ya terminamos —comentó Abel—, solo es esperar a que Moblit pase la última prueba.

—¡Tú puedes, Moblit! —Exclamaron Petra y Keiji con lo último de energía que les quedaba.

La última prueba consistía en demostrar la habilidad y manejo del equipo tridimensional en conjunto con las cuchillas con un detalle extra: debían combatir en el aire con un legionario avanzado, esto con la intención de estar por completo concentrados en su misión. Por esa razón la prueba se llevó a cabo dentro del bosque cercano al cuartel.

—¿Moblit Berner?

—Sí, señor.

—Prepara tu equipo, enseguida te asigno un adversario.

—Oye Dirk, ¿ese de ahí quién es?

—Moblit Berner. Le voy a asignar un adversario para que haga la prueba.

—No será necesario. —Se dirigió hacia el joven—. Oye, Berner, ¿listo para la prueba?

—Sí, señor, solo estoy esperando a mi oponente.

—Lo tienes frente a ti. —Moblit palideció al escuchar sus palabras—. ¿Estás listo? Porque no saldrás vivo de aquí.

—Capitán Levi, ¿está seguro de esto?

—Sí, Dirk. Yo lo evaluaré personalmente.

Moblit asintió y ambos se prepararon para comenzar con la prueba. Todos observaban impacientes de aquella escena pues el capitán Levi solamente se la había pasado observando a los reclutas y fue Moblit la excepción a ello.

A la señal de Dirk, Moblit empezó a desplazarse entre los árboles, habían esparcidos dentro del bosque varias marionetas que fingían ser titanes (justo como en sus entrenamientos) y debía acabar con todos ellos antes de que su oponente (en este caso Levi) acabara con él primero. Habían diez marionetas y Moblit había acabado con siete de ellas. No la tenía fácil pues Levi era demasiado rápido para alcanzarlo, por lo que tuvieron diversos combates en el proceso.

El espectáculo era tal que todos los ahí presentes dejaron de hacer sus actividades para observar dicha prueba, llamando la atención de las cuatro autoridades restantes.

—Creí que Levi solo se dedicaría a observar, pero al parecer ese recluta llamó su atención —mencionó Mike.

—¿Ese de ahí es...?

—Hange —llamó Erwin colocando una mano sobre el hombro de la joven—, tuvo que haber una buena razón para que Levi haya decidido enfrentarlo.

—Es que miren su rostro —mencionó Nanaba—, Levi en verdad quiere matar a ese chico.

Hange no lo pensó dos veces y sujetó sus cuchillas para dirigirse hacia ellos.

—¿A dónde crees que vas? —Interrogó Erwin tomándola del brazo.

—Voy a terminar con esto.

—Está en medio de una evaluación.

—¡Él va a matarlo!

—¡Sólo le queda uno! —Exclamó una de las reclutas llamando la atención de todos.

Solamente quedaba una marioneta y Moblit estaba cerca de ella. Justo cuando estaba a punto de rebanarla, Levi se le abalanzó para evitar que lo hiciera.

Ambos comenzaron una pelea en el aire en donde se habían llevado al límite mutuamente. Hange se acercó hacia ellos tratando de ser detenida por sus compañeros pero fue en vano. En un descuido Levi aprovechó para patear a Moblit en el estómago y antes de que pudiera dañarlo con su cuchilla, Moblit lo esquivo aventando su cuchilla con fuerza hacia donde los demás se encontraban.

—¡Cuidado!

El grito de Petra fue lo que los alertó. Hange estaba demasiado cerca y aquella cuchilla se dirigía hacia ella.

—¡Hange! —Exclamaron Moblit y Levi al mismo tiempo.

Nadie vio lo que ocurrió pues fue demasiado rápido, pero Moblit había liberado de golpe todo el gas que le quedaba para llegar rápidamente hasta Hange y empujarla.

Cuando Levi llegó, Moblit se encontraba encima de ella y a unos cuantos centímetros de ambos la cuchilla se hallaba tirada.

—¿Estás bien? —Preguntó Moblit viendo fijamente a la joven.

—S-Sí.

—¡Hange! —Exclamó Nanaba llegando hacia ellos—. Por todos los dioses, ¿están bien?

—Sí, Nana, estamos bien.

Moblit se puso de pie y ayudó a Hange a reincorporarse al tiempo que Levi se acercaba.

—¡¿Qué demonios pasa contigo, enano?!

—Lo estaba evaluando.

—¡Querías matarlo!

—Estás haciendo un escándalo por nada, cuatro ojos. —Fijó su vista en Moblit—. Te hizo falta una marioneta, pero esto lo compensa.

—¿S-Señor?

—Estás en mi escuadrón.

—¡¿Qué?! —Exclamaron Hange y Moblit al mismo tiempo.

—P-Pero ni siquiera terminé la prueba.

—Estabas tan concentrado en acabar con esas marionetas y al mismo tiempo tus reflejos te ayudaron a permanecer con vida y así evitar que te aniquilara. Además, actuaste demasiado rápido para salvar la vida de Hange y estoy seguro de que eres capaz de hacerlo por cualquier persona, sea un civil o un soldado. Eso es justo lo que yo necesito, es por eso que a partir de ahora eres el primer miembro admitido en mi escuadrón.

—No puedes hacer eso.

—Ya lo hice Hange.

—¡Silencio! —Exclamó Erwin colocándose frente a ellos—. Las pruebas aún no terminan, Levi.

—Lo sé pero ya he tomado una decisión. Quiero a Berner en mi escuadrón y en el principal.

—¿Estás completamente seguro de esto?

—Por supuesto que sí.

Erwin permaneció en silencio analizando la situación en la que se encontraba.

—¿Erwin?

El mencionado volteó a ver a Hange y con su mirada le pidió una disculpa a la joven por lo que iba a pasar.

—Moblit Berner, a partir de estos momentos formas parte del escuadrón del capitán Levi.

Reclutas y legionarios aplaudían el logro de aquél joven; los amigos de Moblit estaban sorprendidos pero felices por su amigo; Moblit estaba sumamente confundido y tanto Erwin como Mike y Nanaba estaban preocupados por lo que se avecinaba.

La expresión de Hange cambió a una más sombría y el aura que emitía a su alrededor era fría. Le dedicó una mirada a Levi que, aunque no lo demostrara, le causó un escalofrío y le dio un muy mal presentimiento. Sin decir una palabra, Hange se dio la media vuelta para retirarse; el ambiente había comenzando a sentirse más tenso y mientras iba pasando tanto los legionarios como los reclutas empezaron a sentirse nerviosos por la expresión seria que tenía en el rostro.

—¿Qué fue eso, Erwin? —Preguntó Levi sin perder de vista a la joven.

—Tu sentencia de muerte.

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