Hojas de otoño | Capítulo 10. Licor.
Clara y Ramsés se encontraban en el comedor del segundo con un vaso de agua cada uno, sintiendo que la ansiedad les crecía mientras esperaban a que Miguel Ángel volviera de su “visita de emergencia” al departamento de Pascu.
Después de la declaración que el actor le hizo a Clara, ella le llamó a Ramsés por la mañana para contarle lo sucedido con una emoción que ya no podía ocultar; mientras esto pasaba, Pascu hacía lo propio con Miguel pidiéndole que fuera a verlo a su departamento porque tenía una emergencia sentimental. Sabiendo esto y queriendo asegurarse de que lo que Clara les comentó fuera cierto, decidieron esperar a que Miguel volviera de hablar con él para que les pudiera confirmar con precisión los sentimientos del actor hacia Rodri, motivo por el que Clara acudió a la casa del matrimonio por la tarde en espera de recibir las respuestas a todas las preguntas que le hizo al actor en la madrugada y que este se negó a dar.
—Ya volví —anunció Miguel entrando a su hogar para encontrar a su esposo y a Clara en el comedor irradiando vibras de desesperación—. ¿Por qué de repente muestran tanto interés?
—Porque queremos saber si se corresponden de verdad o no —respondieron al mismo tiempo.
—No sabía que eran tan fanáticos del Roscu —comentó para tomar asiento en la silla contigua a la de Ramsés—. Lo que te dijo es cierto, Pascu está enamorado de Rodri —Clara dejó salir un pequeño grito de emoción—, ah y está muy aterrado por ello, no le cabe en la cabeza cómo se pudo enamorar de su mejor amigo.
—Miguel, yo le pregunté si era enserio lo que sentía por mi hermano y lo negó para salir corriendo, ¿te dijo por qué se contradijo?
—¿De verdad lo preguntas, Clara?
—Confío en Pascu pero necesito asegurarme por todos los medios posibles que mi hermano está siendo correspondido plenamente.
—Te aseguro que es así, los sentimientos de Pascu son genuinos. Lo que pasó en la madrugada es que no se esperó enfrentarse a ti tan pronto y mucho menos que lo hayas visto besando al bello durmiente —tomó el vaso con agua que su esposo le extendía para beber un poco de su contenido antes de continuar—; tenía miedo de que lo rechazaras o le pidieras que se alejara de Rodri así que los nervios lo consumieron y por eso te dijo que sí y después no —suspiró para esbozar una sonrisa al tiempo que alzaba una de sus cejas—. Se dio cuenta de sus sentimientos mientras bailaba con Rodri en la fiesta.
—¿El plan de Clara funcionó para los dos? —Preguntó Ramsés sorprendido a lo que su esposo asintió—. ¿Qué clase de magia usaste?
—Te juro que solamente quería darles un empujón pero no de tal magnitud.
—Créeme que quiero hacerte un altar por lo que lograste —comentó Miguel para beber toda su agua—. Ahora, quiero hablar de algo importante con ustedes dos así que presten atención: a partir de ahora, ya no podemos intervenir en esto.
—¿A qué te refieres? —Preguntó Clara.
—Ramsés fue el primero en insistirle a Rodri para que se diera otra oportunidad de enamorarse y sé que no está dispuesto a dejar que Rodri encierre sus sentimientos; yo le insistí a Pascu para que buscara una persona especial con la que pudiera tener una relación y ahora que por fin la encontró, no estoy dispuesto a dejar que lo olvide; Clara, tú eres un vínculo con ambas partes: Rodri es tu hermano y estás dispuesta a ayudarlo a encontrar la felicidad y, en cuanto a Pascu, lo quieres muchísimo y ahora que sabes lo que siente por tu hermano estoy seguro de que querrás ayudarlo a que pueda estar junto a él —los miró fijamente a los ojos—. Los tres estamos emocionados y terriblemente ilusionados con la idea de que puedan tener una relación, pero en este punto los únicos que pueden hacer algo, son ellos. Tenemos que dejar que las cosas fluyan y ahora que por fin aceptaron lo que sienten, tendrán que decidir por sí mismos qué es lo que quieren hacer.
—¿Y qué pasa si van por el camino equivocado? —Cuestionó Ramsés—. Rodri estará dispuesto a guardar sus sentimientos para sí mismo con tal de “no perjudicar” y algo me dice que Pascu podría estar por el mismo camino.
—Suponiendo que eso en verdad suceda —comentó Clara—, ¿estaremos dispuestos a dejar que ese amor correspondido se vaya a la basura?
—Si ambos la riegan —Miguel suspiró—, les prometo que yo seré el primero en intervenir.
🍁
La última semana de noviembre llegó y con ello el estreno del nuevo DLH en el que tanto habían trabajado. Lo terminaron el día veinticuatro así que decidieron subir el vídeo el día veintiocho para darle toda la promoción posible durante los cuatro días previos al estreno; como ya se les había hecho costumbre, llegado el tan esperado día, realizaron una red carpet que duró treinta minutos en dónde hablaron de lo duro que fue el proceso de creación y de lo satisfechos que estaban con el resultado final, siendo Clara, Pascu y Rodri los que estuvieron en dicha transmisión ya que el resto del equipo se encontraba fuera de la ciudad por emergencias que les surgieron el día anterior. Siendo las siete treinta horas, terminaron la transmisión de la red carpet para estrenar por fin el DLH.
—¡Vámonos a beber! —Exclamó Pascu una vez que los tres terminaron de ver la obra maestra de casi cuatro minutos que crearon—. Nos lo merecemos después de haber trabajado hasta el cansancio en este DLH, así que vamos, yo invito la primera ronda.
—Acepto tú oferta —comentó Clara para luego fijar la vista en su hermano— y tú también.
—Saben perfectamente que no tomo.
—Por lo menos las dos cervezas que siempre tomas por cortesía, ¿sí? Tú más que nadie debe unirse a la celebración de “liberación de trabajo momentáneo”.
—Venga, Rodri —llamó Pascu—, acompáñanos aunque sea un rato.
No sabía si era por la insistencia de su hermana o porque el actor le pedía casi rogando que aceptara, pero al final Rodri terminó accediendo para ir al karaoke/bar con la condición de que solamente bebería las dos cervezas de cortesía que Clara había mencionado.
—¡Por el DLH infernal!
—¡Salud!
Los tres pasaron tranquilamente la velada, platicando y bebiendo lentamente las dos cervezas que serían la tarifa de Rodri para disfrutar de la salida equilibradamente. El problema fue que Rodri se sintió relajado tras gastar su segunda cerveza, lo que lo orilló a ordenar otra ronda para conservar ese estado de relajación; Clara y Pascu vieron rara esa situación, pero decidieron acompañar al compositor aprovechando la extraña ocasión en la que por fin podían beber, más allá de la cortesía, con él.
Esas tres cervezas se convirtieron en siete que, combinados con el hecho de que no estaba acostumbrado a beber y que además se encontraba muy cansado por el trabajo, dieron como resultado a un irreconocible Rodri en estado de ebriedad.
—Clara, no sabía que tenías una gemela.
—No puede ser —mencionó la mujer sin poder aguantar la risa por el comentario que su hermano le había dado, además de que tampoco podía creer que lo estaba viendo en ese estado.
—Se supone que tú y yo debíamos ser los que quedaran así —comentó Pascu.
—Estoy satisfecha con el resultado inverso —respondió secándose las lágrimas que había derramado por la risa—. Ya no pidamos más o mi hermano va a colapsar.
—Este es un karaoke, ¿cierto? —Preguntó Rodri—, quiero cantar.
—No puedes ni mantenerte en pie, ¿crees que vas a poder sostener un micrófono?
—No dudes de mis habilidades, querida hermana —se levantó de su asiento, permaneciendo quieto por unos segundos en los que sintió que el suelo se movía—. Listo, ya estoy bien, iré a cantar.
Rodri se dirigió a la cabina de sonido, caminando con algo de dificultad pero respirando profundamente para mantenerse en pie. Fue seguido por la vista de Clara y Pascu quienes aún no podían creer que se encontrara tan borracho.
—Necesito grabar esto —comentó Clara al tiempo que desbloqueaba su celular para abrir la cámara.
—Me pasas después el vídeo —pidió Pascu sin perder de vista a Rodri quien ya había tomado el micrófono para subirse al escenario.
La música comenzó a sonar y el público presente en aquél bar se giró hacia el escenario para ver a la persona que en ese momento se había animado a cantar al mismo tiempo que Clara comenzaba a grabar.
—He empezado a hablar de ti, a decirle a la gente: creo que me enamoré de un amor que es poco prudente...
Rodri eligió la canción “valiente” de Koko y la empezó a cantar con tal sentimiento que parecía que la letra de la canción la estuviera diciendo con una intención real.
—Dime cómo fue que me enamoraste. Dime en qué momento pasó que empecé a extrañarte y ahora dime qué tengo que hacer para ser más valiente...
—Rodri —susurró Clara sin poder ocultar su sorpresa en el rostro. «¿Acaso te estás declarando?»
Las personas que se encontraban en el bar comenzaron a aplaudir al ritmo de la canción mientras el compositor continuaba cantando, adueñándose por completo del escenario y transmitiendo una sensación de felicidad mientras hacía suya la canción. Clara continuaba grabando a su hermano sin quitarse la idea de que en verdad se estaba declarando a Pascu indirectamente; por momentos fijaba su vista en el actor pero él no mostraba expresión alguna que pudiera interpretar, tan solo permanecía observando a su compañero cantar.
—Él en verdad estaba viviendo la letra —mencionó Pascu al fin cuando Rodri terminó la canción y todos en el bar le aplaudían su interpretación—, ¿o tú qué opinas, Clara?
—Pascu...
—¿Me vieron?, ¿me escucharon? ¡Lo hice estando borracho! —Exclamó Rodri llegando con ellos—. ¿Qué te pareció, hermanita?
—Estoy impresionada de que no te hayas caído o vomitado ahí arriba —comentó mientras guardaba su celular en el bolsillo trasero de su pantalón.
—¿Y qué hay de ti, Pascu?, ¿qué te pareció la canción?
—Estuvo muy bien.
—¿Eso es todo?
—Estoy demasiado impresionado, no sé qué decir.
—¿Al menos pudiste captar la indirecta?
—¿Qué? —Preguntó el actor confundido.
—Toda la canción fue una indirecta —dijo extendiendo los brazos a los costados—, no puedo creer que no lo hayas notado, la señal estaba tan clara desde el primer verso.
Su hermana palideció al darse cuenta del rumbo por dónde esa conversación estaba yendo. Sabía que ese no era el momento ni la forma correcta en la que Rodri debía expresar sus sentimientos, pero por más que quisiese no podía interferir, se lo prometió a Miguel y algo en el fondo también le decía que todo estaría bien.
—Rodri, cantaste una canción de amor —mencionó el actor.
—¿Y aún así no entiendes el mensaje? ¿Qué es lo que quieres?, ¿que lo grite a los cuatro vientos? Pues bien, así será —alzó un poco la voz—: Álvaro Pascual, tú me...
Pascu tomó a Rodri de la muñeca izquierda y se lo llevó con él afuera del bar antes de que pudiera terminar su oración. Estando ahí bajo la noche estrellada, respiró profundamente antes de encarar al compositor.
—El mensaje de la canción es muy claro —suspiró—, pero no quiero hacerme una idea equivocada.
—No hay error cuando te estoy dando todas las pistas en bandeja de plata —lo miró a los ojos—, ¿de verdad me harás decirlo?
—Estás ebrio, ni siquiera eres consciente de lo que pasa.
—Es mi corazón el que está hablando y eso debe ser suficiente.
—Rodri...
—Terminaré de decir la oración que no quisiste escuchar adentro —mencionó con el rostro completamente rojo, confundiendo a Pascu pues no sabía si se debía al alcohol o si se había sonrojado—. Álvaro Pascual, tú... tienes los ojos más hermosos que he podido ver —colocó una mano en la mejilla del contrario—. Pascu... me gustas.
Tal vez era la cantidad de alcohol que había ingerido lo que le hizo actuar de esa forma al grado de declarar sus sentimientos o quizá en verdad era su corazón hablando por él, pero lo que sí era cierto es que aquella confesión dejó tan sorprendido al actor que no pudo articular palabra alguna para responder, tan solo podía sentir, e incluso escuchar, los latidos de su corazón a gran velocidad. Rodri bajó la mirada para esbozar una pequeña sonrisa, reuniendo el valor suficiente para acercarse al contrario e inesperadamente besar la mejilla contraria a la que su mano había tocado en su declaración.
—Espero y algún día puedas decirme cómo una persona que siempre actúa sin pensar me pudo enamorar —le susurró al oído para alejarse de él y entrar de nuevo al bar.
Pascu permaneció inmóvil, completamente incrédulo ante lo que acababa de pasar. Llevó una mano a la mejilla que Rodri había besado e inmediatamente se ruborizó, sintiendo que la respiración comenzaba a fallarle y que en cualquier momento sus piernas igual le fallarían dejándolo caer el piso. Creía que se trataba de un sueño y de ser así no estaba dispuesto a despertar, Rodri se le había declarado y le costaba aceptarlo, más que todo porque sabía que el contrario no se acordaría de nada a la mañana siguiente por estar bajo los efectos del alcohol; aún así, su corazón brincaba de alegría e inconscientemente esbozó una enorme sonrisa mientras sus ojos brillaban con ilusión.

