Jueves
—¿Cómo está? —Pregunta Javi.
—No quiere comer, no sale de su cuarto. Me está preocupando —contesta Emi.
—Lo sé, pero hay que tener en cuenta el hecho de que no es algo fácil de superar.
—Si tan sólo no me hubiera llevado su motocicleta, nada de esto hubiera pasado.
—Oye, no puedes culparte de lo que pasó, ¿de acuerdo? Nadie tenía previsto que algo así sucedería.
—Chicos —dice Mario entrando a la casa—, llegó una carta del abogado.
—¿Qué dice? —Pregunta Javi.
—Aparentemente ya llegaron a un acuerdo por lo que el juez nos citó el jueves de la próxima semana para dictar sentencia. Esperemos y lo declaren culpable.
—Deberían hacerlo, las pruebas indican que fue él y Helena pudo reconocerlo por su voz —contesta Emi.
—Yo solo quiero que acabe este tormento para ella y que todo vuelva a ser como antes —dice Javi.
Ha pasado ya un mes desde aquel suceso que cambió por completo mi vida. Todavía me cuesta asimilar lo que pasó, cierro los ojos y me veo a mi misma en aquel callejón, pidiendo ayuda a gritos sin recibirla. Los chicos han cuidado de mí en estas semanas y junto con mis padres me ayudaron a levantar una denuncia para que encuentren al culpable. Después de tantas pruebas que me hicieron y de tantos interrogatorios por fin pudieron dar con un sospechoso y por lo que pude escuchar, el juez por fin dictará una sentencia. Tan sólo me encuentro en mi habitación, envuelta en las sábanas de mi cama, llorando desconsoladamente... ¿por qué tuvo que pasarme esto?
—¿Se puede? —Me pregunta Javi tocando la puerta.
—Hola —le digo sentándome en la cama y con la voz entrecortada.
—Creo que escuchaste todo ¿cierto?
—¿Se acabarán los interrogatorios?
—Eso espero. Ese desgraciado merece pagar por lo que te hizo —me dice sentándose a mi lado.
—Sólo quiero que todo esto pare.
—Todos queremos eso Hell —me dice tratando de abrazarme.
—¡No me toques! —Le digo arrebatándome bruscamente.
—Lo siento, no fue mi intención —me dice bajando la mirada.
—No es tu culpa Javi. Lo siento, aún es difícil.
—Perdonen que los interrumpa pero, tus padres están aquí Hell —nos dice Emi.
—Saldré para que puedan platicar ¿de acuerdo? —Me dice Javi mientras se levanta de la cama.
Me pongo de pie y me dirijo hacia la ventana, dejando que entre un poco de aire y observando a las personas pasar tan felices, sin preocupaciones.
—¿Helena? —Me dice mi mamá mientras entra al cuarto.
—Hola mamá —le digo mientras corro a abrazarla.
—Emily me dijo que no has querido comer nada.
—No tengo ganas de comer.
—Lo sé, pero debes tratar de comer algo, no puedes seguir así.
—Bebe aunque sea este yogurt hija —me dice mi papá entrando al cuarto.
—Gracias papá, pero de verdad, no quiero.
—Bébelo hija, te hará bien —me dice mi mamá dándome el yogurt.
—Está bien, lo tomaré.
—Mario nos dijo que llegó una carta del abogado. La cita es el próximo jueves —me dice mi papá.
—Por fin darán sentencia —le respondo.
—Esperemos y lo declaren culpable por lo que te hizo hija —me dice mi mamá.
—Sólo quiero que acabe esta pesadilla.
—Ya está por acabar mi amor —me dice mi papá tomándome de la mano.
—¿Estarán conmigo ese día?
—Así es, estaremos contigo —me dice mi mamá abrazándome.
Debo admitir que el contacto físico me resulta incómodo, pero con mis papás es distinto, con ellos me siento segura.
—Ha sido un mes muy difícil, pero saldremos con esto —me dice mi papá.
—Gracias por apoyarme, no sé qué hubiera hecho sin ustedes —les digo mientras una lágrima cae por mi mejilla.
—Hija siempre estaremos aquí para apoyarte. Nunca te dejaremos sola y mucho menos en una situación como esta —me dice mi mamá limpiando mis lágrimas.
—Somos tus padres, tu familia y siempre estaremos contigo mi amor —me dice mi papá mientras me abraza.
—Lo sé, y les agradezco por eso. Los quiero —les digo mientras rompo en llanto.
—Te amamos hija —me dice mi mamá dándome un beso en la frente.
—¿Y Mike? ¿Vino con ustedes? —Les pregunto secándome las lágrimas.
—Sí, está abajo con Javier pero está ansioso por verte —me dice mi papá.
—Yo igual quiero verlo —le contesto.
—Iré por él —me dice mi papá saliendo de la habitación.
—Eres muy fuerte hija, estás logrando salir de esta situación —me dice mi mamá.
—No soy tan fuerte —le respondo—, me cuesta mucho mantenerme en pie.
—Lo sé, pero estás logrando encontrar esa fortaleza para seguir adelante ante todo esto. Hija, estoy orgullosa de ti —me dice mientras me abraza y rompe en llanto.
—¡Helena! —Dice mi hermanito entrando a la habitación.
—Hola Mike, ven aquí —le digo mientras lo abrazo.
—Te extrañé mucho.
—Y yo a ti.
—¿Cómo te sientes?
—Mejor, porque tú y nuestros padres vinieron a verme y eso me pone muy feliz.
—Qué bueno que estés feliz, no me gusta verte triste Hell.
—Te prometo que ya no lo estaré.
—Te quiero mucho hermana —me dice mientras me abraza.
—Y yo a ti Mike.
Me siento muy afortunada de contar con el apoyo de mi familia, no sé qué haría sin ellos, son parte importante de mi vida. Con el paso de los días mi papá y el abogado que contrataron me han estado diciendo cómo está yendo el caso y qué probabilidades hay de que metan preso a la persona que me violó, sin embargo, mientras ese día llega me cuesta mucho cerrar los ojos para dormir ya que cada vez que lo hago puedo revivir ese mal momento. Como quisiera que tan sólo fuera una pesadilla y que jamás haya ocurrido.

Ya es jueves, el día en que por fin darán sentencia, sólo espero que de verdad tomen cartas en el asunto. Mis papás están sentados conmigo y el abogado, mi hermanito está sentado al lado de Emily junto con Mario y Javi. El juez pidió que de nuevo declarara todo lo que pasó e hicieron lo mismo con el presunto culpable, al final, después de un largo debate entre los abogados y el juez, por fin se llegó a una conclusión.
—Después de analizar todos los testimonios y de recibir los análisis hechos a la denunciante, la corte ha decidido declarar al sospechoso como... ¡Culpable! Por el delito de violación sexual ante la señorita además de que se le han encontrado otros cargos adicionales.
—Helena, lo logramos —me dice Javi sonriendo.
—¿Lo logramos? —Le pregunto al abogado.
—Así es Helena, lo logramos.
No puedo creerlo, se hizo justicia, ¡por fin acabará esta pesadilla! Mis padres me abrazan, los chicos festejan abrazando a mi hermanito y yo tan sólo me pongo a llorar de la emoción.
—Esto hay que celebrarlo —dice Javi.
—¿Qué les parece si vamos todos a cenar? —Pregunta mi papá.
—Creo que es una gran idea —responde mi mamá.
—De repente me volvió el apetito —les digo sonriendo.
—Bueno, entonces iremos por el auto al estacionamiento y los vemos aquí para irnos —dice mi papá.
—Mario y Emily igual irán ¿verdad? —Pregunta mi mamá.
—Sí, sólo fueron a buscar la motocicleta de Helena, ya volverán —contesta Javi.
—De acuerdo, entonces enseguida regresamos —dice mi papá.
—Está bien papá.
—Yo voy con ustedes —dice mi hermanito.
—Tú te quedas conmigo —le digo abrazándolo por la espalda.
—Suéltame Hell, yo voy con ellos.
—Está bien Mike, ve. Pero con mucho cuidado.
—Sí Hell —me dice mientras se va corriendo atrás de mi mamá.
—¿Cómo te sientes? —Me pregunta Javi.
—Bien, realmente me siento bien.
—Ya todo terminó Hell, acabamos con esta pesadilla.
—No puedo creer que por fin todo haya acabado. Tengo mucho que agradecerte Javi, por haber estado ahí apoyándome en todo.
—No tienes que agradecerme nada Hell, no podía permitir que éste sujeto se saliera con la suya. Mira, ahí vienen los novios —me dice señalando a Mario y a Emily.
—Muy bien, ya estamos a salvo Emi —dice Mario apagando la motocicleta.
—Te juro que odio viajar en motocicleta —contesta Emi.
—Deberías sentirte agradecida, Helena no le presta su moto a nadie excepto a ustedes —dice Javi.
—Y lo estoy —contesta Emi bajándose de la moto—, es sólo que no me gusta viajar en ella.
—Y bien, ¿a dónde iremos? —Pregunta Mario.
—Mis padres quieren ir a cenar para celebrar —le respondo.
—Me parece bien, que ellos elijan el lugar —dice Mario.
—¿Y dónde están? —Pregunta Emi.
—Fueron a buscar el auto en el estacionamiento —le contesto.
—Miren, ahí vienen —dice Javi.
—Bueno entonces Emily y yo los seguiremos en la moto —dice Mario.
—¿Qué? Olvídalo, no me volveré a subir a esa cosa —dice Emily.
—Tranquila, será la última vez —le dice Mario.
—Oigan ¿y ese señor? —Le pregunto a los chicos señalando hacia el frente.
—Creo que está algo borracho —contesta Javi-.
—Eso parece, no se le ve en un buen estado —dice Mario.
—¿Qué está haciendo? —Pregunta Emily—. ¿Va a cruzar la calle?
—Helena, tus padres.
El señor que estaba tomado se atravesó en el camino de mis padres y en un abrir y cerrar de ojos, mis padres chocaron con un poste de luz. Me cuesta creer lo que acaba de pasar, todo fue tan rápido que no sé cómo reaccionar, tan solo estoy temblando, esto no puede ser posible.
—No, ¡no!
De inmediato voy corriendo hacia ellos, tengo que hacer algo para ayudarlos, no puedo perderlos.
—Javi ayúdame a sacar a mi hermanito —le digo desesperada.
—Mario, Emily, traten de sacar a sus padres —les dice Javi.
—Alguien llame a la ambulancia, por favor —le pide Emily a la gente que nos ve.
—De acuerdo Mike, resiste, todo estará bien —le digo a mi hermanito.
—Helena, no siento mis piernas. No me puedo mover —me dice Mike llorando.
—Javi ¿qué pasa? —Le pregunto desesperada.
—Necesito que presiones la herida, ¿de acuerdo? Para evitar que la hemorragia siga.
—Javier mis padres...
—Helena escúchame, iré a ayudarlos pero necesito que te quedes aquí y presiones la herida de Mike ¿me entiendes?
Yo sólo asiento con la cabeza mientras él se va al auto con Emily y Mario. Presiono la herida como me dijo para que la sangre de Mike dejé de salir. Me tiemblan las manos, ¿cómo es posible que esto haya pasado? Todo estaba bien y de repente ocurre esta desgracia, ¿por qué, Dios? ¿Por qué?
—Helena, me duele mucho —me dice llorando.
—Lo sé Mike, resiste ¿de acuerdo? —Le digo con voz temblorosa.
—Helena, ¿cómo están papá y mamá?
—No lo sé Mike, no lo sé.
—No quiero morir.
—No digas eso Mike, no vas a morir. Te salvarás, se salvarán ¿me escuchas?
—Me cuesta...respirar.
—Tranquilo Mike, todo estará bien —le digo entre lágrimas.
—Helena... te... quiero.
—¿Mike? ¡Mike!
Mi hermanito ya no respira. ¿Qué está pasando? Por más que le hablo no reacciona, esto no puede ser...no, mi hermanito no.
—¡Mike! Javier, mi hermanito...¡Javier!
—Helena, es tarde —me dice Javi.
—No, ¡no! No puede estar muerto, ¡no!
—Helena por favor escucha...
—¡Mis padres! Javier, mis padres...
—Helena yo...
Volteo a ver hacia el auto, Emily y Mario están llorando y al verme a los ojos bajan la mirada. No, esto no es verdad.
—Dime que no es cierto —le digo a Javi sujetándolo del cuello de su camisa—. ¡Dime que no es cierto!
—Helena yo, lo siento —me dice con voz entrecortada.
—No... ¡No!
No puede ser, mi familia no por favor ¿cómo es posible? Hace unos instantes estaban junto a mí, sonriendo, y ahora los he perdido. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasarme esto? ¿No fue suficiente con todo el sufrimiento que pasé? ¿Por qué me quitaron lo más preciado que tenía? Ahora ya no tengo motivos para seguir viviendo, ya no tengo fuerzas para seguir... ¿Por qué a mí?

—¿Necesitas algo? —Me pregunta Mario.
—No, estoy bien.
—Tienes que comer algo Hell. Te prepararé un sándwich —me dice Emily dirigiéndose a la cocina.
—No tengo hambre.
—Helena tienes que comer algo —me dice Javi.
—No quiero nada ¿de acuerdo? De verdad les agradezco todo lo que han hecho por mí pero si no les importa quiero estar sola, por favor.
—Está bien Hell, estaremos aquí si necesitas algo —me dice Emily.
Subo a mi habitación sin decir nada. Acabamos de regresar del funeral de mi familia y me siento muy mal, aún me cuesta creer lo que pasó, saber que mis padres no están y que ya no podré ver a mi hermanito. ¿Cómo es posible que esto haya pasado? Ahora todo será tan distinto, mi padre jamás me llevará al altar el día que me case, jamás tendré sobrinos y mis hijos nunca conocerán a sus abuelos y a su tío...todo se derrumbó.
Me quito el vestido y los zapatos que tenía puesto (los mismos que me regalaron Emily y Mario), me siento algo mareada y con muchas náuseas. Voy corriendo al baño, las ganas de vomitar me ganan; me doy un baño aprovechando que estoy ahí.
Me pongo mi pijama y me siento en la cama. Sostengo la foto que tengo con mis padres y mi hermanito que Javi nos tomó en mi cumpleaños, recuerdo todos los momentos que pasé con ellos, lo felices que éramos y todos los planes que habíamos hecho juntos. No puedo evitarlo y rompo en llanto abrazando mi almohada y la foto al mismo tiempo. Maldito jueves, no sabes cuánto te odio, ¿por qué tuviste que llegar? Ahora ya no tengo motivos para seguir adelante, ya no tengo a nadie, ya no tengo a lo que más quiero.
Abrazo con más fuerza la almohada y me acuesto en la cama en un mar de llanto, tratando de asimilar lo que ha pasado... tratando de aceptar lo que me han quitado.

